Los procedimientos de reestructuración empresarial representan una herramienta fundamental para ayudar a empresas con dificultades financieras, principalmente mediante la aplicación de quitas y plazos de pago de deudas. Aunque estas no son las únicas medidas que se pueden aprobar a través de un plan de reestructuración, son las más comunes. En este contexto, la valoración de la empresa sin tener en cuenta su deuda se convierte en una cuestión de vital importancia.

Bernard Afonso, socio del Área de Derecho Concursal en RCD, y Alicia Tabanera, abogada del departamento de insolvencias de Surus, lo analizan en este espacio de Surus, reestructuración y segunda vida:

Surus: ¿Cómo valorar una empresa en un proceso de reestructuración?

Bernard Afonso, experto en derecho concursal, analiza las complejidades técnicas y éticas de valorar empresas en crisis .

La lógica detrás de la valoración es clara: "si una empresa tiene un valor, sin deudas, estimado en 100 unidades monetarias, pero la totalidad de sus deudas asciende a mil, evidentemente nunca podrá pagar esa deuda". En estas circunstancias, los socios, administradores o personas implicadas en la generación de valor difícilmente se comprometerán. Por tanto, "lo racional sería establecer un mecanismo que elimine toda aquella deuda que no fuese sostenible, que no pudiese pagarse, porque de esa manera se incentiva el mantenimiento de la empresa", explica Bernard Afonso en Capital Radio.

Si una empresa vale 100 millones de euros y tiene una deuda de 100 millones, solicitar a los acreedores una condonación del 50% dejaría a los socios con una empresa valorada en 50 millones al día siguiente. Esta situación no es justa ni razonable, y la ley está luchando contra este tipo de prácticas. Por eso es tan importante la determinación correcta de la valoración de la empresa.

Los dos escenarios obligatorios: continuidad y liquidación

La ley exige que el experto en reestructuración, figura protagonista en estos mecanismos, valore la empresa en dos escenarios distintos: el de continuidad y el de liquidación. "El escenario de liquidación sirve para calcular algo tan obvio como determinar si a los acreedores les sale más a cuenta liquidar la empresa, en cuyo caso no tiene ningún sentido preparar un plan de reestructuración", apunta el exeprto. La segunda valoración está fundamentalmente vinculada con el reparto de sacrificios y el establecimiento de los derechos de voto, que también están condicionados por la valoración de empresa.