En un momento de profunda reestructuración que vive el sector de las Big Tech, Microsoft anunciaba a comienzos de semana el despido de aproximadamente el 2,1% de su fuerza laboral global, o lo que es lo mismo, unos 4.800 empleados.
Microsoft anuncia 4.800 despidos, pero lo "decora" con indemnizaciones históricas dentro del sector tecnológico.
Y es que para financiar las máquinas del mañana, el gigante tecnológico ha tenido que aligerar su estructura humana de hoy. La razón de este giro no responde a la falta de liquidez, sino a un drástico cambio de prioridades: la compañía planea un gasto de capital sin precedentes de 190.000 millones de dólares este año, destinado casi en su totalidad al desarrollo de infraestructura para la Inteligencia Artificial.
Sin embargo, a pesar de la dureza de la medida, las condiciones de salida ofrecidas por el equipo de recursos humanos se posicionan como unas de las más generosas y ventajosas del sector tecnológico actual. De hecho, no se les echa a la calle de un día para otro con las manos vacías, sino que se les ofrece un proceso algo más escalonado.
Indemnizaciones revolucionarias: ¿en qué consisten?
Pues para empezar, cuando a un empleado le notifican que está despedido, no se va a su casa ese mismo día. Y eso, en un país donde la indemnización por despido no está regulada por una ley federal específica es toda una sorpresa.
Microsoft lo mantiene en nómina durante un mínimo de 60 días. Pasado ese tiempo, aunque según la antigüedad, eso sí, el trabajador podrá contar con hasta un máximo de 39 semanas de salario base como finiquito o indemnización en bloque.
Además, Microsoft les asegura que, pese a estar despedidos, seguirán cobrando sus bonos en acciones durante un año y contarán con hasta seis meses de cobertura de seguro médico. Unos términos que emulan las ventajosas condiciones de la tecnológica.
Sin embargo, el colchón financiero que ofrece Microsoft destaca especialmente al compararse con la competencia directa, donde las salidas suelen ser considerablemente más austeras. Salesforce ofrece un máximo de 30 semanas, Meta da 16 semanas fijas más dos por año trabajado, y Oracle topa sus salidas en 26 semanas, muy por debajo de las 39 semanas de la compañía de Satya Nadella.
¿Y en España?
Pero esta tendencia a endulzar la salida del talento no es exclusiva de Silicon Valley. Cruzando el Atlántico, aquí en el mercado español, presenciamos dinámicas que reflejan la misma paradoja bajo fórmulas distintas. El ejemplo más claro y reciente es el del Banco Santander, que se encuentra negociando con los sindicatos un nuevo plan de prejubilaciones enfocado en los empleados mayores de 55 años. Un proceso que coincide, cómo no, con la irrupción de la IA.
El sindicato propone que haya prejubilaciones a partir de los 50 años, con el 76 % del salario bruto para los menores de 54 años, o bien el 74 % más el 50 % del complemento voluntario personal. CCOO quiere también que los trabajadores a partir de 60 años tengan derecho a una prima por antigüedad, de 19.000 euros para quienes lleven entre 15 y 20 años en el banco, de 24.000 euros para los que lleven entre 20 y 25 años, y de 30.000 euros para los de más de 25 años.
En definitiva, asistimos a una especie de "desahucio dorado" donde el capital compra la paz social antes de dar el salto tecnológico. Una gran paradoja donde los propios trabajadores, amortiguados por indemnizaciones históricas y prejubilaciones, firman hoy con su salida el billete de entrada hacia un mañana automatizado donde ya no forman parte.