"British American Tobacco busca reinvertir lo que está generando", asegura Javier Hombría, analista de Tradersecrets. La industria tabacalera, protagonista del día tras la oferta de British American Tobacco por R.J. Reynolds.

La empresa británica, que ya posee el 42% de Reynolds, formaría el mayor conglomerado tabacalero en Estados Unidos.



En los años 90, Don Barrett se convirtió en el abogado estadounidense que derrotó a las grandes tabacaleras. La batalla judicial se saldó con una indemnización de 240.000 millones de dólares, repartida entre los cuatro principales fabricantes de tabaco: Philip Morris, R.J. Reynolds, Brown & Williamson y Lorillard. El motivo: daños y perjuicios a los fumadores enfermos de cáncer.

Esta gesta fue llevada a la gran pantalla por Michael Mann con la película El dilema, protagonizada por Russell Crowe y Al Pacino.

Desde entonces, las demandas colectivas se multiplicaron. Una de las más sonadas fue el llamado “caso Engle”. Recibe el nombre de Howard Engle, un pediatra de Miami Beach que en 1994 denunció que las tabacaleras fomentaban la adicción y que eran responsables de comercializar una sustancia adictiva y cancerígena. La sentencia otorgó una sanción por aquel entonces récord, de 145.000 millones de dólares, pero al final fue rechazada por el Tribunal Supremo de Florida.

Dentro de esta demanda colectiva, se encontraba la denuncia de Cynthia Robinson, viuda de un fumador que murió de cáncer de pulmón. La sentencia obligó a RJ Reynolds a indemnizar con 23.600 millones de dólares a la señora Robinson en 2014.

A raíz del "caso Engle", las grandes firmas de tabaco de EEUU han perdido millones de dólares a través de miles de demandas individuales, algunas de ellas todavía en proceso de apelación.

Phillip Morris, productora de la marca Marlboro, ha llegado a enfrentarse a más de 4.000 demandas en cortes federales y estatales de Florida.