Diego Crescente, director general de la Escuela de Organización Industrial, repasa los retos del talento, la digitalización y el papel de la formación como infraestructura crítica.

La Escuela de Organización Industrial (EOI) cumple 70 años convertida en una referencia histórica de la formación empresarial en España. Fundada en 1955, fue la primera escuela de negocios del país y una de las decanas de Europa. Para analizar este legado y su papel en la transformación industrial actual, Diego Crescente —su director general— conversó en Cibercotizante con José Joaquín Flechoso.

Desde el inicio, Crescente subrayó la magnitud del aniversario:
“Setenta años son muchos… y es verdad que a lo largo de todo este tiempo la escuela ha cambiado”.
Recordó que la EOI nació con una ambición clara: “Construir la Harvard europea en España”, fruto de los acuerdos hispano‑estadounidenses de mediados del siglo XX.

Un proyecto vital: de la comunicación a la dirección general

Crescente conoce la institución desde dentro: fue director de comunicación antes de asumir la dirección general. Esa doble perspectiva le permite afirmar que la EOI es, para él, “un proyecto vital”. Explica que la comunicación le permitió conocer “la intimidad, el interior de una organización”, mientras que ahora le toca “gestionar personas” y liderar una institución que forma cada año a más de 11.000 alumnos.

Cibercotizante

La EOI, recuerda, es “una escuela pública de negocios con una dimensión social importantísima”, especialmente reconocida fuera de Madrid por su impacto en el empleo y la capacitación profesional.

Talento para los proyectos país: un desafío urgente

En un contexto de transformación industrial acelerada por la digitalización, la inteligencia artificial y la transición energética, Crescente es contundente: “Es el momento de dar un paso al frente” y advierte del riesgo de que España no pueda ejecutar proyectos estratégicos por falta de profesionales cualificados: “El principal fallo que puede tener un país es no ser capaz de sacar adelante los proyectos país por falta de talento”.

Las empresas, afirma, trasladan una preocupación creciente:
“Nos aprieta el zapato con los mandos intermedios y directivos… pero también con puestos hiper especializados” y añade que la escasez de perfiles tecnológicos es real: “La cifra no son 100.000, la cifra son que faltan 200.000”.

Formación como infraestructura crítica

Crescente propone un cambio de mentalidad: “Debemos considerar la formación como una infraestructura crítica”. Al igual que se invierte en carreteras o redes digitales, sostiene que la formación debe planificarse y financiarse como un pilar estratégico del país.

Diego Crescente director general EOI: "El talento femenino es imprescindible"

Además, insiste en que el aprendizaje ya no es un episodio puntual, sino un proceso continuo:
“Vamos a tener que pasar por la escuela a lo largo de toda la vida”.

Defensa, ciberseguridad y tecnologías duales: sectores en expansión

Entre los sectores con mayor crecimiento, Crescente destaca uno sin rodeos: “El sector de la seguridad y la defensa es el que actualmente está más en auge”. Explica que la EOI ha sido pionera en crear una vertical formativa específica para industrias de defensa, drones, ciberseguridad y tecnologías duales.

Además, subraya un cambio de paradigma: “Ahora es el sector privado el que está influyendo más en el sector público y en la defensa”, especialmente en innovación tecnológica.

Talento femenino: una prioridad estratégica

Uno de los compromisos más firmes de la EOI es impulsar la presencia de mujeres en sectores tecnológicos y de defensa. Crescente lo resume así: “El talento femenino es imprescindible”.
Relata una anécdota reveladora durante un programa de formación para consejeras: Tras participar como único hombre en un consejo simulado, confesó sentirse extraño. La directora académica le respondió: “Así me siento yo todos los días que voy a un consejo de administración.......”.
Esa frase, dice, que "se me quedó grabada para siempre".

EOI: una escuela con duende

Al hablar del futuro, Crescente se muestra emocional: “La escuela tiene algo… tiene duende”.
Explica que hay familias con hasta cuatro generaciones formadas en la EOI y alumnos que han cursado hasta nueve posgrados. Ese vínculo, asegura, es único: “Una vez que entras en ella, te enamora”.