La escasez de conductores profesionales en España ha dejado de ser una preocupación sectorial para convertirse en un desafío estratégico que amenaza la cadena logística, el transporte de viajeros y el abastecimiento cotidiano. Así lo explican Alberto Checa, director gerente del Grupo Salinas, y Luis Aldasoro, director de Inkorp Formación, en una conversación que radiografía con precisión un problema que ya afecta a miles de empresas.
Luis Aldasoro: "La falta de conductores profesionales es un problema que requiere solución urgente"
La magnitud del problema es contundente. Como señala Luis Aldasoro, «en este momento en España hay una necesidad inmediata de unos 30.000 conductores de mercancías y en torno a 6.000 para autobuses de viajeros». La consecuencia es directa: «las empresas se están encontrando con que sus vehículos los tienen que parar por falta de conductores».
El diagnóstico no es nuevo, pero sí cada vez más urgente. «Es un problema que requiere una solución urgente», advierte Aldasoro, recordando que ya hemos visto «el problemón que se genera» cuando el transporte se detiene, incluso de forma temporal.
Una profesión dura, poco atractiva y con escaso relevo generacional
Aunque en muchos casos la profesión está bien remunerada, los jóvenes no se sienten atraídos por ella. «Las nuevas generaciones no ven en la profesión de conductor una profesión atractiva por mil razones», afirma Aldasoro.
Alberto Checa profundiza en esa percepción: «Es un trabajo muy duro… la gente opta por otros sistemas, como irse de reponedor a un supermercado, porque va a trabajar de 8 a 4 y le va a costar 200 euros menos que quedarte ahora en invierno en una carretera con nieve». A ello se suma un elemento clave: la conciliación. «Muchos viven en el vehículo», recuerda Checa, lo que dificulta cualquier equilibrio entre vida personal y laboral.
La imagen del sector: un reto pendiente
Ambos coinciden en que la profesión necesita una estrategia de comunicación que mejore su reputación. Aldasoro lo resume con una anécdota reveladora: «El hecho de poner en la chaqueta driver en vez de conductor hacía que esa persona se sintiera empoderada… fíjate qué tontería». Para él, campañas de sensibilización y una presencia más positiva en el sistema educativo serían claves para cambiar la percepción social.
Latinoamérica como cantera: idioma, motivación y nuevas oportunidades
Durante años, Europa del Este fue la principal fuente de nuevos conductores. Sin embargo, el foco se ha desplazado hacia Latinoamérica. «A día de hoy se están buscando conductores que vengan desde Latinoamérica porque el idioma es fundamental», explica Checa. La comunicación con clientes, la gestión de albaranes o la operativa diaria hacen imprescindible un dominio fluido del español.
Alberto Checa: "Se están buscando conductores que vengan desde Latinoamérica porque el idioma es fundamental"
Pero el proceso no es sencillo. «Traer a gente desde el otro lado del Atlántico tiene una complejidad mucho mayor», reconoce Checa. Y Aldasoro añade: «El primer problema es el coste: viaje, manutención y alojamiento mientras se forman».
Formación, homologación y tiempos administrativos: el gran cuello de botella
Una vez en España, los aspirantes deben obtener el CAP y, en muchos casos, homologar su permiso de conducción. Aquí surge otro obstáculo: los plazos. «Cuando se examinan estas personas hay una lista de espera amplia, porque la administración está trabajando lento», lamenta Aldasoro.
Checa coincide: «Para poder superar un CAP o un carnet de conducir, lo primero es ser residente en España. Si no le consigues la documentación, no tiene acceso a nada». Y añade un dato preocupante: «Hay escuelas que están dando seis meses de espera porque no hay examinadores suficientes».
Además, la formación debe adaptarse a realidades muy distintas. Checa, con experiencia directa en Latinoamérica, lo explica con claridad: «He visto conductores con desconocimientos básicos importantísimos… una siniestralidad alta». Por eso insiste en que «a esa gente hay que formarle y darle una preparación especial».
La administración, pieza clave para desbloquear la solución
Ambos expertos coinciden en que la solución pasa por una acción coordinada y decidida de las administraciones públicas. «Habría que abrir vías para los exámenes, incrementar el número de examinadores y agilizar la documentación cuando ya vienen con un precontrato», propone Checa.
Aldasoro recuerda que existen herramientas infrautilizadas, como las acciones formativas con compromiso de contratación: «Si una empresa necesita cinco perfiles, una entidad de formación puede solicitar financiación siempre que la empresa se comprometa a contratar. Y eso no se utiliza».
Un desafío de país que exige visión y rapidez
La conclusión es clara: la falta de conductores no es un problema sectorial, sino un riesgo para el funcionamiento del país. «Nos encontramos ante un problema de país», resume Aldasoro. La formación en origen es una vía prometedora, pero necesita un marco más ágil, más flexible y más alineado con las necesidades reales del mercado.
Mientras tanto, miles de vehículos siguen esperando a quien los conduzca.
