ING ha lanzado en España su servicio de banca privada, una propuesta que traslada al segmento de altos patrimonios el modelo digital, sencillo y transparente del banco sin renunciar al asesoramiento experto. El servicio se dirige a clientes con un patrimonio invertido a partir de 500.000 euros en productos de la entidad.
El modelo permite a cada cliente decidir cómo quiere gestionar su patrimonio: de forma autónoma, con acompañamiento profesional o combinando ambas opciones. El lanzamiento llega 27 años después de su llegada al país y con una base de más de 6.000 clientes en este segmento.
Cuatro pilares para ayudar al cliente
La propuesta se articula en cuatro pilares. El primero es la planificación financiera: ING analiza la situación patrimonial y los objetivos de cada cliente para elaborar un plan personalizado y modulable. El segundo, la experiencia digital: gestión desde la app y la web, con visión integrada de las inversiones.
El tercero es el acompañamiento experto, con un especialista patrimonial y atención preferente. ING cuenta con más de 35 banqueros y planificadores financieros y espacios exclusivos en su nuevo flagship de Madrid y en sus oficinas de Barcelona, Sabadell, Valencia y Sevilla.
El cuarto es la oferta de inversión, con dos novedades: la gestión discrecional de carteras y el acceso a mercados privados, junto a más de 7.000 acciones y ETF, fondos de gestoras nacionales e internacionales y planes de pensiones.
La propuesta se apoya en más de 35 años de experiencia de ING en banca privada en Europa y en más de 120 profesionales especializados en seis mercados.
Pablo Porres, director de Banca Privada de ING España, defiende que el futuro de la banca privada «no es solo digital ni solo humano, sino la combinación de ambos». Anneka Treon, responsable global de Banca Privada, destaca que España es un mercado estratégico para ING.
