La historia de María Sánchez Ozámiz, administradora civil del Estado y jefa de la Unidad de Asistencia Técnica en la Dirección General de Función Pública, es un ejemplo de superación, disciplina y compromiso con una administración más humana. En el programa Empleo Público de Capital Radio, María compartió un recorrido vital marcado por la discapacidad auditiva, el esfuerzo constante y una visión profundamente inclusiva del servicio público.
Una pregunta que marcó una vida: “¿Mi hija va a poder escuchar música?”
María recuerda con emoción la inquietud de su padre cuando ella era pequeña: “Mi hija va a poder escuchar música”. Años después, esa pregunta simboliza mucho más que la capacidad de oír: representa el tipo de vida que podría tener.
Ella misma lo explica: “Creo que no era tanto por la música en sí, sino como representación del tipo de vida que yo iba a tener”. Hoy, asegura que su padre, ya fallecido “estaría orgulloso de todo lo que he conseguido”.
El método que la hizo fuerte: disciplina, autonomía y resiliencia
Su infancia estuvo marcada por el exigente método MAERS, un sistema pionero para la reeducación de personas sordas. “Era muy exigente y muy sacrificado, sobre todo para los padres”, recuerda. A pesar de la dureza, María reconoce su impacto positivo: “Me inculcó muchísima disciplina, muchísimo sentido del deber… me ha curtido, me ha hecho más fuerte”.
Ese proceso también le dio amistades profundas y duraderas: “Ese vínculo permanece a través del tiempo y el espacio y es maravilloso”.
Crecer como la única persona sorda en un mundo de oyentes
María estudió siempre en entornos de oyentes: “He sido la única persona sorda la mayoría de las veces”. Esa experiencia la hizo independiente, pero también la enfrentó a la soledad: “Cuando estás en un grupo sin entender nada, te sientes excluido… acabas desarrollando mecanismos de evasión y disfrutas más de tu propia soledad”.
El arte como refugio y elevación
Criada en un entorno artístico, María encontró en la pintura, la fotografía y la poesía una vía de expresión y equilibrio: “El arte te bautiza la vida… es una elevación espiritual” pero también reconoce su lado exigente: “La parte dura del arte es la soledad, la introspección y la disciplina”.
El referente que la inspiró: su tía Nieves
Su tía, registradora de la propiedad, fue un modelo decisivo:
“Ha sido muy referente en todos los sentidos… me enseñó que el tiempo es elástico”. De ella aprendió independencia, organización y la importancia del servicio público.
El Erasmus que cambió su vida: “Aprendí a decir que sí a la vida”
Su estancia en Florencia supuso un antes y un después: “Fue un giro copernicano en mi vida… descubrí una libertad que nunca había tenido”. Allí aprendió a abrirse al mundo: “Aprendí a decir que sí a todo”.
El descubrimiento del TAC: una oposición que encajaba con su vocación
María no conocía la oposición a Administradores Civiles del Estado hasta que su tutor se la recomendó: “Yo no la conocía para nada… y mi sorpresa cuando descubrí el temario, que me encantó”. Destaca su amplitud: “Es un temario variadísimo… te permite tener los pies en la tierra y la cabeza en las nubes”.
Y la movilidad y diversidad del trabajo: “Te puedes dedicar a políticas públicas que te gusten mucho, como la inclusión”.
María Sánchez Ozámiz: "Hay que construir una Administración más humana, accesible e inclusiva”
El implante coclear: un año duro y un renacer
El 2021 fue un año especialmente complejo: “Coincidieron muchas cosas: el fallecimiento de mi padre, la operación del implante coclear y un trabajo muy desafiante”. Reconoce que se exigió demasiado: “Me sobreestimé pensando que iba a poder enfrentarme a un trabajo nuevo recién operada”, pero a su vez también descubrió su fortaleza: “Descubrí lo resiliente que podía ser… desarrollé habilidades que no habría desarrollado de otra manera”.
Una visión clara: una administración más humana, accesible e inclusiva
María defiende una transformación profunda: “Hay que construir una Administración más humana, accesible e inclusiva” e identifica tres claves para ello y la primera es la coordinación porque “la transversalidad de la discapacidad hace que las responsabilidades se diluyan”. Destaca como segunda la estabilidad institucional porque a su criterio “las estructuras ministeriales cambiantes dificultan consolidar políticas de inclusión” y por ultimo destaca que debe existir un liderazgo ejemplar porque: “Los directivos públicos deben ser los primeros en dar ejemplo” y resume su visión con una frase poderosa:
“Quiero que la Administración sea un lugar donde todas las personas podamos desarrollar nuestro talento y sentirnos valiosas”.
Consejos para opositores con discapacidad: información, perseverancia y pedagogía
María ofrece tres recomendaciones esenciales: “Que se informen muy bien… si no conocen sus derechos, es difícil que los ejerciten” y continua “que sigan adelante, es una carrera de fondo y que no tengan miedo, que sean pedagógicos… los tribunales no conocen bien cada discapacidad” y añade una reflexión inspiradora:
“Cuando sufran, que piensen que están rompiendo barreras que permitirán a otras personas seguirnos”.
La historia de María Sánchez Ozámiz es un testimonio de esfuerzo, sensibilidad y liderazgo. Su mensaje final resume su filosofía: “Todas las personas tenemos un valor inherente… las fortalezas hay que explotarlas y las debilidades desarrollarlas”.
Su trayectoria demuestra que la inclusión no es un discurso: es una forma de transformar la Administración y la vida pública desde dentro.
