Renault denuncia a la fiscalía irregularidades de Ghosn en Omán

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02/04/2019 08:24

Renault ha alertado a los fiscales franceses sobre unos pagos realizados por su ex presidente, Carlos Ghosn, a un socio comercial en Omán. La investigación de la compañía francesa revela que Ghosn realizó pagos de varios millones de euros descritos como “incentivos para los concesionarios” al distribuidor omaní Suhail Bahwan Automobiles (SBA) desde 2011 y durante cinco años aproximadamente.

La información enviada a los fiscales demuestra que gran parte de los pagos en efectivos fueron desviados a una compañía libanesa, "Good Faith Investments Holding", controlada por asociados de Ghosn para gastos privados como un yate de 15 millones de dólares en las Islas Vírgenes.

A principios de año, Nissan ya desveló pagos cuestionables de más de 30 millones de dólares a la SBA a través de su propia subsidiaria regional. Los hallazgos de Renault, entregados a los fiscales la semana pasada, también incluyen evidencia que sugiere que algunos de los fondos fueron transferidos a una compañía con sede en California cofundada por el hijo de Carlos Ghosn, Anthony Ghosn.

La auditoría conjunta de la alianza Renault-Nissan ha registrado 1,2 millones de euros en donaciones libanesas y otros gastos cuestionables para los fabricantes de automóviles. La inspección está examinando ahora el uso de cuatro jets corporativos financiados por una subsidiaria registrada en Holanda, así como pagos de alrededor de 170.000 euros anuales durante seis años a Carlos Abou Jaoude, abogado personal de Ghosn en el Líbano.

En febrero, Renault informó a los fiscales franceses de que el coste de alquiler de 50.000 euros de la boda de Ghosn en el Chateau de Versailles en 2016 se había cargado indebidamente a la compañía.

Carlos Ghosn está a la espera de juicio en Japón por tres acusaciones formales: dos por haber ocultado a las autoridades bursátiles 74 millones de euros durante ocho años y otra por utilizar Nissan para cubrir 14,5 millones de pérdidas financieras personales durante 2008.

La supuesta conexión de Omán puede aumentar la exposición de Renault al escándalo desvelado por su socio japonés, que ha hecho tambalear su alianza y plantea serios interrogantes sobre la gobernabilidad en la empresa matriz francesa.

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