Susana de Prado ha vuelto a vivir a su barrio, San Antonio de la Florida. Allí creció aquella niña “responsable, estudiosa, que disfrutaba trabajando con sus matemáticas”. Hoy reconoce que esa parte de ella sigue intacta y que ahora es la profe de matemáticas de sus sobrinos “haciendo sus deberes… y lo cojo con ilusión, esos problemas de matemáticas y esos retos.”
En su familia no había tradición universitaria, pero aun así eligió una de las carreras más exigentes del sistema educativo español como es la Ingeniería Aeronáutica. Lo hizo, según confiesa, casi por intuición y descarte “me gustaban mucho las ciencias… tenía claro que quería estudiar una ingeniería y fui descartando planes de estudio.”
¿Había rebeldía o ambición en elegir la carrera más dura? Ella misma lo reconoce:
“Me gustan mucho los retos personales… esta era la más difícil y dije: pues allá que me meto.”
Ocho años de carrera y un carácter forjado
La carrera fue larga y exigente, pero Susana siempre tuvo claro que estudiar era parte de su identidad “a mí estudiar me gusta” afirma con convicción. Aun así, recuerda la dureza de algunos exámenes: “Me presentaban un examen y decía: no sé ni por dónde cogerlo.”
Compaginó estudios con trabajos como azafata de eventos, una experiencia que le aportó habilidades sociales y desparpajo: “Eran mundos completamente diferentes… pero me gustaba porque te daba esa capacidad para relacionarte y perder la vergüenza.”
Primeros pasos profesionales y descubrimiento de la función pública
Su llegada a la oficina en su primer día de trabajo en INECO fue un choque:
“Recuerdo estar sentada, mirar a mi alrededor y ver a la gente callada en silencio… pensé: madre mía, qué aburrimiento.”
El gran giro llegó cuando empezó a trabajar como consultora para la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA). Allí descubrió que existía un cuerpo de funcionarios aeronáuticos y que ella podía formar parte de él: “Yo no conocía que había una oposición… y pensé: anda, que hay funcionarios de esto…..”
Ese contacto directo con ciudadanos y empresas despertó su vocación pública:
“Venía el ciudadano a contarme sus problemas y cómo podíamos solucionarlo…y ya me vi como parte de esa vocación pública.”
Susana de Prado: "Yo no conocía que había una oposición… y pensé: anda, que hay funcionarios de esto…..”
El Ejército del Aire y el Espacio y el salto a la alta Administración
Tras aprobar la oposición, pidió destino en el Ejército del Aire y el Espacio. Fue un cambio radical: “Me metieron en mantenimiento de aeronaves y yo no venía de ese mundo… pero fue una etapa muy bonita.”
Más tarde llegó su crecimiento en la Administración General del Estado, pasando por Economía, hasta dirigir hoy la Oficina para la España Digital e Internacionalización. Un puesto que encaja con su energía y visión “estoy en una oficina muy dinámica… tenemos muchísimo contacto con empresas” dice con entusiasmo hablando de su actividad actual.
Lo que más valora como servidora pública es poder mejorar la vida de la gente:
“Tener las herramientas para poder mejorar es lo que más me está gustando de este proceso.”
Mirada al futuro
Con grandes retos internacionales por delante —como el Foro Digital Iberoamericano— Susana afronta esta etapa con ilusión y sentido de servicio porque “trabajar con 21 países y ver cómo se aprende de cada uno, es súper enriquecedor.”
La montaña como refugio
Fuera del trabajo, Susana es corredora, escaladora y amante de la naturaleza. La montaña es su espacio de desconexión total: “Cuando estoy escalando tengo que estar concentrada… ese momento es lo que más me hace desconectar.”
Su plan perfecto para relajarse mentalmente es “madrugar, una actividad de escalada y luego descansar y un bañito” nos comenta Susana.
Mensaje para quienes están pensando en opositar
Susana es clara y entusiasta cuando habla de oposiciones: “Estoy contentísima de haber opositado… animaría a todo el mundo a que lo pruebe” y deja una reflexión poderosa: “una oposición es como una hipoteca: no tienes por qué vivir ahí toda la vida, pero te da la posibilidad de elegir tu futuro.”
