En conversación mantenida en Gestión del Talento con Vicente Hernández, profesor agregado jubilado de la Universidad Pontificia de Comillas, experto en orientación educativa y profesional.
Para Hernández, uno de los grandes errores es pensar que la orientación profesional comienza cuando llega el momento de elegir una carrera universitaria.
"Hay que empezar la orientación profesional desde fases tempranas, distinguiendo lo que se puede hacer en cada etapa", explicó. Según los trabajos desarrollados en el Observatorio Orión, muchos intereses profesionales aparecen ya en primaria y se consolidan durante los primeros años de la adolescencia.
"Los estudiantes deben desarrollar una capacidad de autoeficacia hacia diferentes profesiones y superar muchos estereotipos, especialmente los de género", señaló.
Durante la entrevista surgió una imagen especialmente reveladora sobre la complejidad de acompañar a los jóvenes: "El adolescente tiene que aprobar Lengua, Matemáticas o Tecnología, pero también la asignatura más difícil de su currículo: la de ser adolescente".
España sigue lejos de los estándares internacionales
La UNESCO recomienda una ratio aproximada de un orientador por cada 250 alumnos. Sin embargo, la realidad española todavía se encuentra lejos de ese objetivo. "Hay una demanda social desde hace muchos años para alcanzar una ratio de un orientador por cada 250 estudiantes. Estamos muy lejos", advirtió.
Pero el experto subraya que no basta con aumentar el número de profesionales. También es necesario garantizar programas rigurosos y éticamente validados.
Uno de los momentos más contundentes de la conversación llegó cuando se abordaron las inquietudes de los universitarios respecto a su futuro profesional.
La respuesta de Hernández fue clara: "La mayor necesidad que expresan los jóvenes es disponer de orientación. Nos dicen que no la han tenido". Aunque las familias desempeñan un papel importante, no siempre ejercen una influencia positiva. "A veces hay padres que quieren presionar la libertad de conciencia y de elección de sus hijos hacia determinadas direcciones".
Para el profesor, la función de la orientación consiste precisamente en acompañar a cada persona para construir su propio proyecto de vida.
Un GPS para el futuro
Quizá la metáfora más poderosa de toda la entrevista fue la que utilizó para describir las carencias del sistema actual.
"Si quieres desplazarte por Madrid tienes un GPS y un sistema de satélites que te ayuda a llegar a tu destino. Pero un joven de 18 años que tiene que decidir su futuro no tiene nada parecido" y añadió: "No tiene un profesional de referencia que le conozca y pueda acompañarle en las decisiones que va a tomar".
La incertidumbre ya no es una excepción
Otro de los ejes de la conversación fue la incertidumbre como característica permanente del mercado laboral actual.
"Vivimos en tiempos de incertidumbre", afirmó Hernández y para describir las trayectorias laborales contemporáneas recurrió a una imagen muy gráfica: "Hay personas que viajan por el mundo de las profesiones en trenes de alta velocidad, pero otras viven de estación en estación: un contrato de seis meses, luego tres meses más, después una nueva interrupción".
Vicente Hernández: "La orientación acompaña a las personas para construir proyectos de vida".
En este contexto, la orientación adquiere una nueva dimensión: "La orientación profesional no crea empleo; el empleo lo crea la economía. Pero sí es un factor clave para conectar los intereses de las personas con las oportunidades de la sociedad".
Agenda 2030: orientación para toda la vida
La conversación también abordó la relación entre orientación profesional y Agenda 2030. Para Hernández, la orientación constituye un elemento estratégico para favorecer empleos de calidad, carreras sostenibles y una mejor adaptación a los cambios.
"Estamos en una época de cambios e incertidumbres y hacen falta procesos de orientación y acompañamiento a lo largo de toda la vida que permitan afrontar las distintas transiciones profesionales".
La Agenda 2030 incorpora valores como la sostenibilidad, la inclusión o la igualdad. Para Hernández, esos valores deben estar presentes en cualquier proceso de orientación.
Una inversión estratégica para el país
La entrevista concluyó con una llamada a considerar la orientación profesional como una política de Estado. Hernández defendió aprovechar mejor los recursos vinculados a la formación profesional para desarrollar un sistema integrado de orientación que conecte educación, universidad, empresa y aprendizaje permanente.
