Si hay un movimiento que nos ha desconcertado en el mercado con la guerra en Irán ha sido el del oro. El metal refugio por excelencia que tantas alegrías ha dado al mercado en los últimos meses parece impasible ante el escenario más convulso que hemos presenciado en los últimos tiempos.

¿Por qué no sirve el oro de activo refugio ante el panorama en Irán?

Oro y Bitcoin: ¿Qué explica su extraño comportamiento con Irán?

El oro parece haber dado la espalda a los inversores en medio de una de las vorágines de volatilidad más fuertes del mercado. Por su parte, Bitcoin da señales de resurrección en su particular criptoinvierno. En este podcast analizamos la cara y cruz de los mercados en este momento con Xelena Niedbala.

Un análisis de XTB señala que en fases de pánico extremo y necesidad de liquidez el oro puede comportarse como un activo de riesgo a corto plazo. Entre los motivos encontramos que cuando los mercados caen con fuerza los inversores necesitan liquidez y el oro suele ser un activo que se vende fácilmente para cubrir pérdidas: este patrón ya se dio en la crisis de 2008 o en la del Coronavirus. "El metal mostró una correlación positiva con el S&P 500 en lugar de la correlación negativa que define a un activo refugio. Cuando los mercados están en caída libre, el oro cae junto a ellos", explica Manuel Pinto, analista de XTB.

Un estudio de la Universidad de Waikato que analiza datos entre 1979 y 2020 muestra que el oro actúa como refugio fuerte, cuando el mercado cae por noticias macroeconómicas, ataques terroristas o disputas comerciales. Pero cuando la caída es impulsada por movimientos en commodities, el oro "no solo deja de proteger, históricamente muestra una correlación positiva con las acciones, moviéndose en la misma dirección". Esto es lo que estamos viendo ahora con los precios del crudo.

La buena noticia es que este patrón es temporal y que en el largo plazo vuelve a recuperar su valor como activo refugio.

Bitcoin ¿señales de resurrección?

En el lado contrario, Bitcoin sí que ha dado signos de subida tras superar la barrera psicológica de los 75.000 dólares. Su comportamiento resulta ser relativamente mejor que el del oro o el S&P 500.

El analista independiente Alberto Iturralde cree que puede haber esperanza para nuevos rebotes en la criptodivisa, aunque con advertencia. "No sería descabellado ver a Bitcoin llegar a 79.000 dólares para generar una trampa en la que creamos que va a subir mucho más".

Mucho más pesimista se ha mostrado Javier Alfayate, quien apunta a "un gato muerto hasta que no pase los 85.000 dólares". En cambio, Franco Macchiaveli que, aunque "no se la jugaría en estos momentos", cree que Bitcoin validaría su suelo en niveles de 81.000 dólares.