El Grupo Sociedad de Tasación ha presentado un análisis sobre la eficiencia energética del parque inmobiliario español, revelando un dato preocupante en la sección el dato del dia en Inversión Inmobiliaria: "El 89% del parque inmobiliario residencial español no es eficiente energéticamente hablando", según explicó Alejandro González, director general de Sociedad de Tasación Analytics.
La investigación ha combinado datos reales de certificados energéticos existentes con modelos de inferencia para evaluar el comportamiento energético de los aproximadamente 26 millones de viviendas en España. Los resultados muestran que "más de 23 millones de viviendas se concentran en las letras E, F o G, es decir, en las categorías menos eficientes", señaló González.
Este análisis revela que "el consumo energético de nuestras viviendas no responde a los estándares actuales de confort y eficiencia, sino a cómo se construyó España durante décadas, cuando la eficiencia energética no formaba parte del diseño".
La antigüedad como factor determinante
La distribución de las calificaciones energéticas está fuertemente marcada por el año de construcción de las viviendas. Según explicó González, "la eficiencia energética de una vivienda depende sobre todo de su envolvente: paredes, cubiertas, ventanas, puentes térmicos. Y estos elementos no dependen del uso que hace el propietario, sino de las normativas y las técnicas constructivas vigentes en cada época".
El patrón es claro: las mejores calificaciones se encuentran en zonas donde se ha construido más en los últimos 20 años, con normativas más exigentes y mejores materiales. Por el contrario, las áreas con un parque residencial más envejecido presentan peores calificaciones.
La rehabilitación como solución clave
"Cuando hoy hablamos de sostenibilidad, de transición energética o incluso de independencia energética, hay una palabra clave: rehabilitación", destacó González. Aunque construir edificios nuevos y eficientes es necesario, representan una pequeña parte del total. El verdadero cambio estructural vendrá de la mejora de lo ya existente.
La rehabilitación energética no solo reduce la factura energética, mejora el confort térmico y disminuye emisiones, sino que también protege el valor del parque inmobiliario, uno de los principales activos económicos del país.
Impacto financiero de la eficiencia energética
"La sostenibilidad ya es un criterio financiero, no solo ambiental", apuntó González. Las entidades financieras han incorporado la eficiencia energética en sus análisis de riesgo, ya que "una vivienda con mala calificación energética tiende a depreciarse antes, es más cara de mantener y probablemente necesitará reformas más profundas en los próximos años. En términos financieros, es un activo más vulnerable".
Para el ciudadano, una buena calificación energética supone ahorro directo en climatización y mayor confort. Indirectamente, "la vivienda se revaloriza, es más atractiva en el mercado del alquiler, resiste mejor el paso del tiempo desde el punto de vista financiero y protege frente a futuras exigencias normativas. En resumen, mejor letra significa mejor hogar y mejor inversión", concluyó González.
El estudio realizado por Grupo Sociedad de Tasación pone de manifiesto la necesidad urgente de abordar la rehabilitación energética como una estrategia clave para mejorar no solo el impacto ambiental de nuestras viviendas, sino también para proteger su valor económico y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
