En la sección del Dato del día en Inversión Inmobiliaria, Leticia Sánchez de Sociedad de Tasación nos explica los índices de confianza, que son una de las mejores herramientas para entender no solo qué está pasando en la economía, sino también en el ecosistema empresarial e inmobiliario, y, sobre todo, qué puede ocurrir en los próximos meses.

En concreto, vamos a fijarnos en tres indicadores: el índice de confianza del consumidor, que elabora el CIS; el índice de confianza empresarial, del INE; y el índice de confianza inmobiliario, que publica Sociedad de Tasación. Tres miradas distintas sobre una misma realidad, y precisamente por eso, muy complementarias.

Análisis del Mercado Inmobiliario con Sociedad de Tasación

Si miramos el conjunto, lo primero que observamos es que el mensaje no es uniforme. Mientras el índice del consumidor muestra una evolución claramente descendente, el empresarial se mantiene estable en niveles elevados y el inmobiliario continúa avanzando y se sitúa en zona claramente optimista.

Empezando por el consumidor, el Índice de Confianza del Consumidor ha mostrado a lo largo de 2025 una tendencia a la baja. Arrancaba el año en torno a los 42 puntos y lo ha cerrado en diciembre en 37,9 puntos, lo que supone una caída interanual superior al 10%. Durante el año se produjeron algunos repuntes puntuales, especialmente en primavera y verano, pero no lograron consolidarse y el índice volvió a retroceder.

Este comportamiento refleja un clima de prudencia entre los hogares. El consumidor sigue percibiendo un entorno complejo, marcado por la preocupación por el coste de la vida y, de manera muy destacada, por el acceso a la vivienda. De hecho, según el último Barómetro del CIS, la vivienda ha arrancado 2026 como el principal problema para los españoles, alcanzando máximos históricos de preocupación. Más del 40% de los encuestados la señalan como su principal inquietud, lo que ayuda a explicar por qué la confianza del consumidor sigue en niveles bajos.

Si pasamos al ámbito empresarial, el panorama es distinto. El Índice de Confianza Empresarial se ha mantenido muy estable durante los últimos años, moviéndose en una horquilla estrecha y en niveles elevados. A lo largo de 2025 el indicador registró avances interanuales en todos los trimestres, aunque cada vez más moderados, y la entrada en 2026 confirma esta estabilidad.

La lectura aquí es clara: las empresas no perciben un deterioro del entorno económico. Hay optimismo, pero es un optimismo contenido, sin señales claras de aceleración, aunque tampoco de retroceso. Es un clima de estabilidad que aporta solidez al conjunto de la economía.

Y es en este contexto donde cobran especial relevancia los índices de confianza. No son datos que miren al pasado, sino indicadores adelantados que reflejan cómo perciben la situación los distintos agentes económicos y qué esperan que ocurra en el corto plazo. Por eso resultan tan útiles para anticipar tendencias.

Con esta idea en mente, entramos de lleno en el Índice de Confianza Inmobiliario de Sociedad de Tasación, que ofrece un mensaje claramente positivo. Al cierre de 2025, este índice ha aumentado por octavo trimestre consecutivo hasta situarse en 59,2 puntos sobre 100, alcanzando un nuevo máximo histórico. Desde junio de 2024 se mantiene de forma estable por encima de los 50 puntos, lo que evidencia un clima de confianza favorable y sostenido en el sector inmobiliario.

Este optimismo es generalizado en todo el territorio nacional. Todas las comunidades autónomas presentan valores por encima de los 50 puntos, aunque con diferencias entre regiones. Navarra encabeza el índice con los niveles más elevados de confianza, mientras que Extremadura se sitúa en el extremo inferior, aunque también en zona positiva.

Conviene además destacar cómo se construye este indicador. El Índice de Confianza Inmobiliario se elabora a partir de una encuesta a casi 500 tasadores, profesionales que conocen de primera mano la realidad del mercado en las zonas donde desarrollan su actividad. La encuesta recoge tanto su valoración de la evolución reciente del mercado como sus expectativas para los próximos meses, lo que refuerza su valor como indicador adelantado de la actividad inmobiliaria.

En conjunto, los índices de confianza nos dibujan una fotografía desigual. Un consumidor que sigue mostrando preocupación y cautela, unas empresas que mantienen un clima de estabilidad y un sector inmobiliario que continúa mostrando una confianza sólida y creciente. Esta combinación ayuda a entender por qué, pese a las dificultades de acceso a la vivienda, la actividad inmobiliaria mantiene un tono positivo y anticipa un entorno de dinamismo moderado en los próximos meses.