La séptima temporada de Cibercotizante abrió con una invitada que encarna uno de los roles más estratégicos de la administración pública: Ana Palacios Morillo, directora general del Dato del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública.

Desde el primer minuto, Palacios dejó claro el peso de su misión: “el dato se ha convertido en uno de los activos más estratégicos de nuestra economía y de nuestras administraciones”.

El dato como infraestructura crítica

La directora general explicó con precisión por qué el dato es el núcleo de la modernización del Estado: “No podemos entender una transformación digital completa si no existe antes una transformación en la forma en la que se gestionan y utilizan los datos”.


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Digitalizar no es escanear documentos, insistió: “Escanear un papel y tenerlo en tu ordenador no significa digitalizar”. Digitalizar implica saber “de dónde viene ese dato, quién puede usarlo, bajo qué condiciones y con qué reglas”.

Un reto que empieza escuchando

Al asumir el cargo, Palacios aplicó una regla sencilla pero poderosa: “Lo primero que hice fue escuchar, escuchar y escuchar” y subraya que la transformación digital no es un esfuerzo aislado: “Ninguna entidad por sí sola lo va a conseguir”.

De la química al dato: una trayectoria que suma rigor científico

Su formación científica no es un detalle menor. Palacios lo explica con una sonrisa: “Nada cae en saco roto”.

Ana Palacios: “La IA necesita datos que sepamos de dónde vienen y que sean representativos”.

Su tesis doctoral le enseñó principios que hoy son esenciales en la economía del dato: “Necesitamos datos fiables y comparables, un método riguroso, trazabilidad del origen y modelos que identifiquen patrones”.

Espacios de datos: el puente entre la estrategia digital y la economía real

Palacios define los espacios de datos como “el puente entre la estrategia digital y la economía real”. Son infraestructuras que permiten compartir información de forma segura, interoperable y con reglas claras.

Su papel como Dirección General es “vertebrador, de impulso y de coordinación”. Lo resume con humor: “Nuestro trabajo es como ver avisperos, meter gusanillos en los ministerios”.

Gobernanza: confianza, reglas y responsabilidad

La gobernanza del dato es el corazón del sistema: “Responde a quién comparte los datos, cómo, bajo qué condiciones y qué ocurre si hay incumplimientos” y apostilla “sin gobernanza, no hay confianza y sin confianza, no hay economía del dato”.

IA y datos: calidad, confianza y autonomía estratégica

La inteligencia artificial necesita datos fiables. Palacios lo explica con claridad: “La IA necesita datos que sepamos de dónde vienen y que sean representativos” y añade un punto clave para Europa: “Europa debería crear sistemas de IA basados en datos europeos”.

También advierte sobre un riesgo creciente: “A veces tenemos síndrome de Diógenes del dato”. Pero la economía del dato cambia la lógica: el valor no está en acumular, sino en usar, reutilizar y compartir.

Derechos digitales: la brújula ética

La Carta de Derechos Digitales es, para Palacios, un pilar fundamental: “Nos recuerda que detrás de cada dato hay una persona” y exige transparencia: “El ciudadano tiene que saber cómo un algoritmo le puede cambiar la vida”.

El futuro del CDO y la cultura del dato

La Oficina del Dato evolucionó a Dirección General en 2024, reflejo de la importancia creciente del dato en España. Su misión ahora es clara: “Consolidarnos como la referencia de la política del dato en España” y eso implica pedagogía: “Necesitamos que la administración se haga cargo de la importancia del dato”.