El ataque se produjo la noche del domingo al lunes. Los hackers forzaron la temperatura de frigoríficos y congeladores hasta los 50 °C, lo que provocó incendios y pérdidas de alimentos en varios cientos de tiendas. La Fiscalía de París lo considera un ciberataque de gran escala.
Las cadenas han ido dando cifras. Les Mousquetaires, propietaria de Intermarché, habla de unos 150 supermercados con los equipos a 50 grados durante seis horas. Carrefour cuenta 80 tiendas de unas 6.000, y Monoprix, el 5 % de su red. También hay establecimientos de Coopérative U y de E.Leclerc. Según las estimaciones publicadas, el total de tiendas afectadas oscila entre 300 y 500.
Los congeladores de un supermercado hacen cada noche un breve ciclo de descongelación en el que la temperatura sube un poco. Los atacantes consiguieron que ese calor no se detuviera. El consejero delegado de Intermarché, Thierry Cotillard, ha dicho que las pérdidas podrían alcanzar decenas de millones de euros.
Cómo pudieron hacerlo: controladores de frío conectados a internet
Los pasillos de frío de un supermercado suelen funcionar con paneles de control que gestionan todos los frigoríficos y congeladores de la tienda y que son accesibles por internet, para que las empresas de mantenimiento puedan ajustarlos desde cualquier sitio. Esa comodidad es también una superficie de ataque.
La agencia francesa de ciberseguridad (ANSSI) ha identificado una vulnerabilidad en un software del fabricante danés Danfoss. La compañía asegura que conoce incidentes en un número limitado de sistemas de gestión de refrigeración y que las unidades afectadas funcionaban con firmware obsoleto. Ha confirmado a AFP que modelos como el AK-SM800 y el AK-SC355 figuran entre los afectados y que ya no reciben actualizaciones de seguridad.
Hay un antecedente reciente. El 9 de agosto, la firma de ciberseguridad Claroty publicó una investigación sobre fallos en el controlador AK-SM 800A de Danfoss que podían permitir saltarse la autenticación y ejecutar código en el equipo, y Danfoss lanzó actualizaciones. Pero, por ahora, ninguna fuente ha confirmado que el ataque aprovechara esos fallos concretos, y nadie lo ha reclamado. La federación francesa del comercio y la distribución ha pedido total transparencia al fabricante.
Un problema que no se queda en Francia
Francia coordina su respuesta con sus socios europeos porque otros países podrían estar afectados. Según un analista de la firma de inteligencia de amenazas Sekoia, el ataque también ha tocado a España, Portugal, Polonia, Alemania y Bélgica, aunque por ahora no hay datos públicos detallados sobre su alcance en esos países. La multinacional neerlandesa Ahold Delhaize registró por su parte una incidencia de seguridad distinta, y asegura que no hay motivo para relacionarla con lo ocurrido en Francia.
Tampoco sería la primera señal. A finales de agosto, una docena de economatos militares de Estados Unidos sufrió fallos de refrigeración casi simultáneos. Las agencias de investigación del Ejército y de la Fuerza Aérea abrieron pesquisas, pero la causa no se ha confirmado.
