Google ha conseguido esquivar uno de los mayores golpes regulatorios a los que se enfrentaba en Estados Unidos. Un tribunal federal de Virginia ha rechazado la petición del Departamento de Justicia estadounidense de obligar a la compañía a desprenderse de parte de su negocio de tecnología publicitaria.
La decisión permite a Google mantener activos clave como su plataforma de intercambio de anuncios, AdX, una pieza fundamental del ecosistema de publicidad digital. Sin embargo, la compañía no sale completamente indemne del proceso. El tribunal ha impuesto medidas para limitar determinadas prácticas y favorecer la competencia.
Google evita la ruptura de su negocio publicitario, pero tendrá que cambiar sus reglas
La batalla judicial se centra en el funcionamiento del mercado de publicidad online. Google ocupa una posición dominante en diferentes eslabones de la cadena que conecta a los anunciantes con los editores de páginas web.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos había reclamado medidas estructurales mucho más contundentes. Entre ellas, la venta de AdX y de otros activos de tecnología publicitaria, con el objetivo de reducir el poder de mercado acumulado por Google.
En abril de 2025, la justicia estadounidense ya había determinado que Google había utilizado prácticas ilegales para mantener monopolios en determinados mercados de tecnología publicitaria. La nueva resolución aborda las medidas que deben aplicarse para corregir esa situación.
Aunque Google conserva sus principales activos, la sentencia introduce restricciones relevantes. La compañía tendrá que poner fin a determinadas prácticas consideradas perjudiciales para los editores y facilitar una mayor interoperabilidad con herramientas de empresas rivales. El objetivo es impedir que Google pueda utilizar su posición dominante en un área del mercado para reforzarla en las demás.
Es un desenlace menos severo de lo que pretendía el Gobierno estadounidense, pero tampoco supone una victoria completa para Google. La jueza Leonie Brinkema ha optado por imponer cambios en el funcionamiento del negocio en lugar de ordenar su desmantelamiento.
¿Por qué es tan importante para Google?
La publicidad digital es uno de los pilares económicos de Alphabet, la matriz de Google. La compañía participa en numerosos puntos de la cadena publicitaria: desde las herramientas utilizadas por los editores hasta los sistemas que permiten comprar y vender espacios publicitarios.
Ese control vertical es precisamente uno de los elementos que han situado a Google en el punto de mira de los reguladores estadounidenses. Para los competidores y los editores, la cuestión no es únicamente cuánto cobra Google, sino qué capacidad tiene para influir simultáneamente en las diferentes partes del mercado.
La resolución judicial puede obligar a modificar ese modelo sin llegar al extremo de dividir la compañía. El caso de la publicidad se suma a otros procesos antimonopolio que afectan a Google en Estados Unidos. La compañía también se enfrenta a una intensa presión sobre su posición dominante en las búsquedas online y sobre la distribución de sus servicios.
Por eso, la decisión sobre el negocio publicitario tiene una lectura que va más allá de AdX. Google mantiene su imperio publicitario, pero tendrá que operar con nuevas reglas. Y el caso demuestra hasta qué punto las autoridades estadounidenses están dispuestas a intervenir en uno de los negocios más rentables de la economía digital.
La ruptura que reclamaba el Departamento de Justicia no se producirá, al menos por ahora. Pero la sentencia deja claro que el dominio de Google sobre la publicidad online ya no es un cheque en blanco.