La escena parece sacada de una película futurista. Robots humanoides trabajando durante horas en tareas logísticas, moviendo paquetes, clasificando mercancía y operando de forma aparentemente autónoma. Pero ya no es ciencia ficción. La empresa estadounidense Figure AI ha difundido un vídeo en el que varios de sus robots completan turnos de hasta ocho horas en un entorno industrial.

Según su fundador, Brett Adcock, las máquinas funcionan con el sistema Helix-02 y alcanzan niveles de rendimiento comparables a los de un trabajador humano en determinadas tareas repetitivas.

El vídeo ha disparado el debate sobre el futuro del empleo en plena carrera global por la inteligencia artificial. Hasta ahora, el temor se concentraba en profesiones de oficina amenazadas por algoritmos capaces de redactar textos, programar o analizar datos. Sin embargo, el avance de la robótica humanoide abre un nuevo escenario: la automatización física del trabajo.

De la oficina al almacén

La gran diferencia es que esta nueva generación de robots no solo “piensa”. También se mueve, manipula objetos y toma decisiones en tiempo real mediante sensores y visión artificial.

En la demostración de Figure AI, los robots son capaces de identificar paquetes, orientarlos y colocarlos correctamente en una cinta transportadora durante una jornada completa. La empresa asegura que el sistema permite coordinar movimientos y adaptarse a diferentes situaciones del entorno.

Para las compañías logísticas, industriales o de distribución, el potencial económico es enorme. Robots capaces de trabajar sin pausas prolongadas, reducir errores y operar en horarios continuos podrían transformar radicalmente los costes laborales y la productividad.

Millones de empleos repetitivos podrían quedar bajo presión si esta tecnología consigue abaratarse y desplegarse a gran escala

Sectores como la logística, supermercados, almacenes, fábricas o centros de distribución podrían ser los primeros en experimentar una sustitución parcial de trabajadores humanos por máquinas humanoides impulsadas por inteligencia artificial.

Los expertos recuerdan, eso sí, que todavía existen muchas limitaciones. Las demostraciones mostradas por las empresas tecnológicas suelen realizarse en entornos controlados y no equivalen necesariamente a un despliegue masivo inmediato.