OpenAI estaría estudiando la posibilidad de ceder un 5% de su capital al Gobierno de Estados Unidos dentro de una propuesta destinada a reforzar la colaboración entre las grandes empresas de inteligencia artificial y la Administración del presidente Donald Trump. La información ha sido adelantada por el Financial Times.
Según el diario británico, la iniciativa formaría parte de una estrategia impulsada por Washington para estrechar los lazos con las principales compañías estadounidenses del sector y consolidar el liderazgo del país en inteligencia artificial frente al creciente avance de China.
La propuesta no se limitaría únicamente a OpenAI. El Gobierno estadounidense también habría planteado la posibilidad de que otras empresas punteras de la industria cedieran una participación accionarial similar al Estado. Sin embargo, todavía no existe confirmación de que esas compañías estén dispuestas a aceptar una medida de estas características.
De materializarse, supondría un movimiento sin precedentes en el ecosistema tecnológico estadounidense. El Gobierno pasaría a tener una participación directa en una de las empresas más influyentes del desarrollo de la inteligencia artificial, un sector considerado estratégico tanto por su impacto económico como por sus implicaciones en materia de seguridad nacional y defensa.
Cesión en plena carrera por el liderazgo de la IA
La noticia llega en un momento de creciente competencia global por el liderazgo en IA. Estados Unidos ha intensificado en los últimos meses sus esfuerzos para fortalecer su industria tecnológica, impulsar la fabricación nacional de semiconductores y acelerar el desarrollo de modelos avanzados de inteligencia artificial capaces de competir con los avances de China.
Por ahora, OpenAI ha declinado realizar comentarios sobre la información publicada por el Financial Times. Tampoco la Casa Blanca ha respondido a las preguntas de los medios. Reuters, por su parte, señala que no ha podido confirmar de manera independiente los detalles de la propuesta.
Aunque la iniciativa se encontraría en una fase muy preliminar, la sola posibilidad de que el Ejecutivo estadounidense entre en el capital de una empresa líder en inteligencia artificial refleja hasta qué punto esta tecnología se ha convertido en un activo estratégico para la primera economía del mundo.