SpaceX, la compañía aeroespacial y de inteligencia artificial capitaneada por Elon Musk, se ha disparado esta noche en Wall Street por encima de los 210 dólares por acción.
Con este último repunte, la valoración de la firma estadounidense se catapulta de manera virtual hasta la frontera de los tres billones de dólares. Este hito supone un sorpaso histórico a gigantes tecnológicos como Microsoft, situando a SpaceX como la empresa más valiosa del planeta en las operaciones nocturnas.
Este rally de época da continuidad a una tendencia que ya se hizo evidente durante la sesión ordinaria de este lunes, el primer día completo de cotización oficial de la compañía. SpaceX cerró la jornada con un espectacular avance del 19,6%, encadenando dos días consecutivos al alza y sumando la friolera de 412.000 millones de dólares a su valor de mercado.
La euforia de los inversores coincide con la confirmación de los datos definitivos de su debut bursátil. La compañía aeroespacial ha sellado la mayor Oferta Pública de Venta de la historia al recaudar 85.700 millones de dólares. Esta cifra se ha alcanzado después de que los bancos colocadores ejercieran por completo la opción de sobreasignación (greenshoe), lo que demuestra el insaciable apetito del mercado por los títulos de la empresa.
A pesar de que algunas firmas de análisis de calado como CFRA recomiendan cautela y sugieren vender por puro vértigo de valoración, el recorrido alcista podría tener continuidad a corto plazo. La inminente inclusión de las acciones de SpaceX en los índices globales FTSE y MSCI promete seguir inyectando un volumen masivo de capital institucional al valor en las próximas semanas.
Adiós a los canales tradicionales: SpaceX cambiará la comunicación de sus resultados
En un movimiento inédito que refleja la particular filosofía de Elon Musk, la dirección ha confirmado que publicará sus resultados financieros exclusivamente en su sitio web.
Con esta medida, la empresa prescindirá por completo de los servicios de las agencias de noticias tradicionales para difundir sus balances trimestrales, un canal utilizado históricamente por el resto de corporaciones de Wall Street para garantizar la transparencia del mercado.
