El mantra de "aprende a programar" está perdiendo su magia. Por primera vez en dos décadas, las matriculaciones en Ingeniería Informática en universidades clave de Estados Unidos, especialmente en el entorno de California, han empezado a descender. ¿Estamos ante una saturación del mercado o es la Inteligencia Artificial la que está expulsando a los futuros programadores antes de que empiecen?

La paradoja de Silicon Valley: Menos alumnos, más inversión

Durante los últimos 20 años, la carrera de Informática era el billete dorado hacia la clase media-alta tecnológica. Sin embargo, datos recientes de instituciones en California reflejan un cambio de tendencia histórico: el interés por los grados de Computer Science está cayendo.

Este fenómeno coincide con una realidad económica brutal. Mientras las aulas se vacían, las grandes tecnológicas están moviendo sus fichas. No buscan necesariamente más empleados, sino más potencia de cálculo.

El factor OpenAI: 600.000 millones sobre la mesa

La noticia ha saltado desde las entrañas del sector: OpenAI prevé un gasto en computación de unos 600.000 millones de dólares hasta 2030. Esta cifra astronómica nos da una pista de hacia dónde se dirige el capital:

  • De salarios a chips: El gasto ya no se destina masivamente a contratar miles de programadores junior para tareas rutinarias.
  • Infraestructura vs. Talento Humano: El foco está en la capacidad de procesamiento (Nvidia, centros de datos, energía) necesaria para que la IA se programe a sí misma.
  • Obsolescencia acelerada: Muchos estudiantes perciben que las habilidades básicas de codificación que aprenderán en una carrera de cuatro años podrían estar automatizadas antes de su graduación.

¿Por qué ya no es "atractivo" ser informático?

El declive en las matriculaciones no es casualidad. Responde a una tormenta perfecta de factores económicos y tecnológicos que están reconfigurando el mercado laboral en Estados Unidos:

  1. Despidos masivos en las Big Tech: Tras años de contrataciones frenéticas, Google, Meta y Amazon han ajustado sus plantillas, eliminando el aura de "empleo garantizado".
  2. El auge del "Low-Code" y la IA Generativa: Herramientas como ChatGPT o Claude han reducido drásticamente el tiempo necesario para escribir código básico, desplazando al programador de nivel de entrada.
  3. El coste de la educación: Ante matrículas universitarias prohibitivas en EE. UU., los estudiantes analizan el Retorno de Inversión (ROI) de forma más crítica que nunca.

"El mercado ya no premia saber escribir código; premia saber qué problemas resolver con la potencia de cálculo disponible."

De programadores a arquitectos de sistemas

Este descenso en el interés académico no significa que la tecnología esté muriendo, sino que está madurando. El perfil demandado está virando desde el "pica-códigos" tradicional hacia:

  • Especialistas en infraestructura de IA.
  • Ingenieros de datos capaces de alimentar los modelos de 600.000 millones de dólares.
  • Expertos en ciberseguridad y ética algorítmica.

La caída de estudios de informática en el epicentro tecnológico del mundo es un aviso para navegantes. La era de la programación masiva está dejando paso a la era de la computación masiva. El capital de riesgo ya no fluye hacia las nóminas, sino hacia los servidores.

Para los futuros profesionales, el reto no es aprender un lenguaje de programación, sino entender cómo orquestar una tecnología que avanza a la velocidad de la luz.