Precios tensionados por el bloqueo del estrecho de Ormuz e incidentes imprevistos capaces de dejar a un país a oscuras -como el apagón del 28 de abril de 2022-, el sector energético afronta un escenario de incertidumbre creciente y, ante él, cada vez más compañías encuentran en la inteligencia artificial (IA) una aliada para anticiparse a los retos y reforzar la continuidad del servicio.

Moeve lo ha entendido así. En su camino para convertirse en un líder europeo en energías renovables y movilidad sostenible, la energética está incorporando esta tecnología en sus energy parks, los parques energéticos donde produce las llamadas “moléculas verdes”.

Este fue el punto de partida del octavo programa de Datalogía, el único espacio radiofónico en España especializado en IA, patrocinado por Cognizant. En él participaron Jesús Oliva, Head of Data and AI de Moeve; Fernando González, psicólogo e ingeniero conductual del Grupo Mindset; Ana Belén González, Head of Manufacturing, Logistics, Energy and Utilities SE de Cognizant; José Manuel Zafra, Head of Banking, Financial Services and Insurance SE de Cognizant; y Fernando Calderón, Associate Director -CRM de Cognizant.

La inteligencia artificial, la aliada inesperada del sector energético

En el octavo programa de Datalogía, patrocinado por Cognizant, expertos de Moeve, Cognizant y Grupo Mindset debatieron cómo la IA está transformando un sector estratégico… y por qué las personas siguen siendo el factor decisivo.

En sus energy parks, Moeve ya emplea la IA para optimizar procesos y ayudar a sus equipos a tomar mejores decisiones. Un ejemplo de que, como recordó Fernando González, “la IA es una herramienta en manos de personas, y son las skills de esas personas las que marcan esa inteligencia”.

En esa línea, Jesús Oliva subrayó que “Moeve ha ejecutado un plan de capacitación orientado a diferentes grupos de trabajadores y a las skills que permiten a las personas interpretar lo que dice la IA, evitando alucinaciones”. Una idea que José Manuel Zafra ilustró con una metáfora: “aunque todo el mundo puede conducir, no todos están preparados para pilotar un Fórmula 1”. Y advirtió: “esta trivialización del uso de la IA, unida a su elevado coste, ha llevado a muchas organizaciones a dar marcha atrás en la adopción de esta tecnología”.

Superar el miedo al reemplazo

Durante el programa también se abordó cómo los medios han alimentado cierta desconfianza hacia la IA al presentarla como una amenaza para el empleo. Frente a ese relato, Ana Belén González defendió que “hay que combatir estos miedos mostrando las bondades de una tecnología que va a amplificar a los ingenieros: les permitirá centrarse en tomar decisiones en un ámbito tan crítico como el energético”.

“Estos temores han generado cierto rechazo”, reconoció Oliva, que recomendó involucrar a los usuarios finales desde el primer momento para que sientan la herramienta como propia y no como algo impuesto.

Superado el hype inicial, el panorama se ve hoy con más claridad. La IA es ya una realidad llamada a transformar la sociedad, una tecnología con valor real y un enorme potencial, concebida, como resumió Fernando Calderón, “para ampliar capacidades, no para sustituir a nadie”.