La mejor forma de introducir algo en el mercado es hacerlo gratis y fácil, porque el cerebro, ante la disyuntiva entre lo fácil y lo adecuado, siempre elige lo primero. Esta idea, planteada por el psicólogo Fernando González, autor de Hackeando tu cerebro: Las claves para entender la mente, resume con precisión el momento que vivimos: la inteligencia artificial ha conquistado al usuario no por ser perfecta, sino por ser accesible. ChatGPT ya supera los 900 millones de usuarios semanales y, desde febrero de 2026, los usuarios gratuitos ven publicidad bajo sus respuestas. La evolución del modelo es clara: comienza siendo gratuito, incorpora publicidad y termina en formato de pago.

Por qué tu cerebro es el mejor aliado de la IA (y también su mayor riesgo)

La mejor forma de introducir algo en el mercado es hacerlo gratis y fácil, porque el cerebro, ante la disyuntiva entre lo fácil y lo adecuado, siempre elige lo primero. Esta idea, planteada por el psicólogo Fernando González, autor de Hackeando tu cerebro: Las claves para entender la mente, resume con precisión el momento que vivimos: la inteligencia artificial ha conquistado al usuario no por ser perfecta, sino por ser accesible

Lejos de ser un reemplazo para el ser humano, la IA lo potencia y lo convierte en el elemento con pensamiento crítico capaz de discernir si el resultado que proporciona es válido. Sobre esta premisa arrancó el séptimo programa de Datalogia, el espacio radiofónico dedicado a la inteligencia artificial patrocinado por Cognizant, en el que expertos de Banco Santander, Santander Digital Services y Cognizant debatieron sobre cómo aprovechar el potencial de esta tecnología para crear valor real para el negocio y el cliente.

El talón de Aquiles: la formación

Superada ya la narrativa de la IA como amenaza, esta tecnología se presenta como una gran oportunidad para ampliar las capacidades humanas, "siempre y cuando tengas las competencias para utilizarla", advierte González. Los datos, sin embargo, revelan que esas competencias escasean de forma preocupante. Según el informe de Genius HRTech y Digipoll (2025), elaborado a partir de una encuesta a 1.704 profesionales, el 61% afirma que su empresa no les ha proporcionado orientación adecuada sobre el uso de la IA. La consecuencia es inmediata. Como revela el informe AI Adoption Gap de Udacity, tres de cada cuatro trabajadores abandonan las herramientas de IA a mitad de una tarea por problemas de precisión o falta de encaje en sus flujos de trabajo. "A pesar de la insistencia para que usemos la IA, no hemos recibido la formación adecuada para saber qué podemos hacer y qué no", señala David Galán, IT Manager en Solutions Engineering de Banco Santander. A ello se suma, según José Manuel Zafra, Head of BFS&I de Cognizant South Europe, el desconocimiento generalizado sobre el impacto real de esta tecnología en el consumo de recursos. Jorge L. Fernández, IT Manager Full Stack Hub en Solutions Engineering Partner de Banco Santander, advierte además de que esa presión por por incorporarla lleva en muchos casos a implantarla sin un análisis previo de cómo, para qué y en qué tareas compensa realmente utilizarla, hasta el punto de que su coste puede llegar a superar al del trabajo humano que pretendía complementar o sustituir.

Lo que la IA todavía no puede comprarte

En las empresas conviven hoy dos perfiles opuestos: el trabajador que ignora la IA y el que no sabe trabajar sin ella. Ninguno de los dos extremos es sostenible. La clave está en algo que la IA, por el momento, no tiene. “Hablamos de pensamiento crítico”, puntualiza Fernández. "La IA no es inteligente. Es una fórmula matemática, una aproximación", recuerda Zafra. Por eso, delegar en ella la toma de decisiones sin filtro humano es un error. La experiencia acumulada y la intuición de los profesionales veteranos siguen marcando la diferencia, aunque los expertos no descartan que la IA, a medida que aprende del contexto, pueda desarrollar algo parecido. Si eso ocurre, la creatividad podría ser el último territorio genuinamente humano.

La pregunta no es si adaptarse. Es si habrá tiempo suficiente para hacerlo bien.