El pasado fin de semana marcó un punto de inflexión en la geopolítica de Oriente Medio cuando Trump y Netanyahu iniciaron un ataque aéreo contra Irán, provocando así la muerte del ayatolá Jameneí y otros altos dirigentes del régimen iraní.
Ambos países no han sido modestos en su agresión. El nombre de la operación "Epic Fury" o "Furia Épica", no deja lugar a dudas. Este brutal descorche bélico plantea la siguiente incógnita ¿se trata de una intervención limitada o el inicio de una guerra regional a mayor escala?
En 'El Balance', Federico Quevedo entrevista a Manuel Gazapo, doctor en Relaciones Internacionales y analista en seguridad internacional
¿Operación contenida o escalada inevitable?
Según el análisis de Manuel Gazapo, doctor en Relaciones Internacionales y experto en seguridad internacional, aunque la operación se planteó inicialmente como algo contenido, "las propias dinámicas de porosidad, de relación, de vecindad de conflictos étnicos y la realidad real sobre el terreno de Oriente Medio muchas veces provoca que las cosas se expandan como si fuera un incendio".
La respuesta iraní no se hizo esperar. El régimen, aún descabezado, ha atacado no solo bases estadounidenses sino también instalaciones de terceros países de la OTAN y la Unión Europea, incluyendo las bases del Reino Unido en Chipre. Esta escalada confirma los temores de que el conflicto trascienda las fronteras iraníes.
El impacto estratégico de eliminar al líder supremo
La muerte del ayatolá Jameneí plantea interrogantes sobre los cambios reales en el sistema de poder iraní. "Desde el punto de vista pragmático, a día de hoy, nada", advierte Gazapo, quien establece un paralelismo con intervenciones anteriores: "Lo vimos con Irak, lo hemos visto con otros regímenes en esa zona también".
El experto señala que los estudios históricos demuestran una realidad preocupante: "Todos los bombardeos que se han dado en la zona de Oriente Próximo posteriormente han salido mal". Esta estadística del 100% sugiere que la estrategia de "resetear el panorama político a través de bombardeos" no ha logrado abrir "una página de oro" en ningún caso desde la Segunda Guerra Mundial.
La capacidad de respuesta iraní
Irán mantiene una considerable capacidad militar a pesar del ataque. El país posee "el mayor arsenal balístico de Oriente Medio", con misiles de alcance de hasta 2.000 kilómetros como los Shahab-3, de los cuales tiene "centenares y millares". Además, cuenta con una población de 87 millones de habitantes y activos militares de más de medio millón de efectivos.
El cierre del estrecho de Ormuz
Una de las respuestas más significativas de Irán ha sido el anuncio del cierre definitivo del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial y entre el 20% y 25% del comercio marítimo energético global.
El impacto se extiende a países como China, que depende del crudo iraní, así como a Reino Unido, Estados Unidos, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, alterando significativamente los precios energéticos globales.
Fracturas en Occidente
La operación ha generado divisiones tanto en Estados Unidos como en Europa. Figuras clave del trumpismo como Tucker Carlson han calificado la operación de "repugnante", mientras que Steve Bannon advierte que "Irán no es el problema y que Estados Unidos tendría que centrarse en casa".
En Europa, España se ha desmarcado claramente de la operación, con el gobierno de Pedro Sánchez condenando la intervención y prohibiendo el uso de bases españolas para operaciones relacionadas con Irán. Esta postura contrasta con el apoyo de Francia, Alemania y Reino Unido a la operación estadounidense.
Perspectivas diplomáticas limitadas
Las posibilidades de una salida diplomática se ven complicadas por la fragmentación del poder en Irán tras la eliminación de su liderazgo. "¿Quién es el actor adecuado a través del cual sentarse a la mesa para negociar un posible futuro?", se pregunta Gazapo, señalando la dificultad de identificar interlocutores válidos en el actual contexto.
El hijo del Sha de Persia, Reza Pahlavi, ha emergido como una posible figura de transición, respaldado por círculos republicanos estadounidenses. Sin embargo, su condición de "candidato en el exilio" y su percepción como "títere potenciado por Occidente" limitan su legitimidad interna.
