Enrique Tomás es una de esas figuras empresariales que demuestran que la tradición no está reñida con la escala, que el producto no está reñido con la marca y que un mostrador puede ser una escuela de estrategia tan poderosa como cualquier despacho.

Enrique Tomás empezó donde empiezan muchas grandes historias empresariales: cerca del cliente. En un mercado. Escuchando, vendiendo, observando, aprendiendo. Desde ahí ha convertido el jamón, uno de los grandes símbolos de nuestra gastronomía, en una marca reconocible, internacional y ambiciosa.

El jamón, un producto que va más allá de la gastronomía

Enrique Tomás es una de esas figuras empresariales que demuestran que un mostrador puede ser una escuela de estrategia tan poderosa como un despacho.

Pero este programa no va solo de jamón. Va de empresa. Va de cómo se escala lo artesanal. Va de cómo se profesionaliza una compañía sin perder el alma. Va de cómo se aprende de los errores, del ego, de la estructura y de las tiendas que no funcionan. Va de familia empresaria, relevo generacional, marca, internacionalización y liderazgo.

Hablamos de aeropuertos, de mercados internacionales, de crecimiento, de EBITDA, de decisiones difíciles, de ego y de algo que muchas veces se olvida cuando se habla de emprendimiento: que un empresario no solo tiene que saber abrir; también tiene que saber cerrar, corregir y volver a empezar.

Enrique Tomás representa una idea muy potente: que España tiene productos extraordinarios, pero necesita empresarios capaces de convertirlos en relato, experiencia y marca global. Porque detrás de una loncha de jamón bien cortada puede haber mucho más que gastronomía. Puede haber cultura, estrategia, ambición, oficio y una forma muy nuestra de entender la vida.

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