Las comunicaciones satelitales han experimentado una transformación radical que va mucho más allá de la televisión e internet. En un contexto geopolítico donde las alianzas entre países son variables, la soberanía en las comunicaciones se ha convertido en una cuestión de supervivencia nacional. España, junto con Europa, se encuentra en una carrera contrarreloj para desarrollar capacidades propias que garanticen la autonomía estratégica en este sector crítico. ¿En qué pantalla estamos? ¿Qué capacidad tiene España en comunicaciones por satélite? Francisco Gutiérrez de ARQUIMEA Space lo explica en un nuevo episodio de Hablemos de Defensa y Seguridad.
Hablemos de Defensa y Seguridad, una producción de IDS/Infodefensa Grupo Metalia en colaboración con TEDAE.
Arquimea Space explica cómo Europa y la industria española espacial ganan capacidad en comunicaciones por satélite de vanguardia
Estados Unidos mantiene un dominio claro en las comunicaciones satelitales de datos y aplicaciones de seguridad. Las constelaciones que se están desarrollando son privadas y, aunque están abiertas a países aliados y se han puesto en servicio durante conflictos como la guerra de Ucrania, esta situación puede cambiar en cualquier momento.
Francisco Gutiérrez, director de Satélites y Sistemas de ARQUIMEA Space señala que el resto de países no estamos todavía preparados "para asumir un posible escenario donde nosotros dependamos de nuestra propia infraestructura para hacer esas comunicaciones".
Esta necesidad de control sobre las comunicaciones críticas ha llevado a Europa a desarrollar iniciativas propias para no depender exclusivamente de infraestructuras de terceros.
La respuesta europea: la Constelación Iris
Europa ha respondido a este desafío con iniciativas conjuntas entre la Unión Europea y la Agencia Espacial Europea (ESA). Se está desarrollando una constelación segura para Europa, conocida como Iris, que involucra a numerosos actores en el desarrollo de tecnología. Sin embargo, este proyecto no estará disponible a corto plazo: "Ahora mismo se está hablando de 2030", señala Gutiérrez.
La participación española en el ecosistema satelital
España participa en este desarrollo europeo a dos niveles distintos. En primer lugar, como país miembro en el desarrollo de la Constelación Iris, donde cuenta con el apoyo de la Agencia Espacial Española para participar con el máximo número de tecnologías posibles. ARQUIMEA está aportando tecnología de control térmico y mecanismos, mientras que otras compañías españolas como Thales e Indra también están apostando fuertemente por participar en diferentes niveles dentro de esta constelación.
En segundo lugar, desde empresas españolas se están desarrollando soluciones complementarias al problema de seguridad en telecomunicaciones. Estas iniciativas incluyen constelaciones de satélites más económicas que las europeas, pero que ofrecen servicios complementarios basados en aspectos de soberanía nacional.
ARQUIMEA, por su parte, desarrolla su propia constelación, diseñada para facilitar comunicaciones seguras punto a punto y dirigida a aplicaciones que requieren garantizar una latencia muy baja.
Ingenieros de primer nivel pero insuficientes
Uno de los principales retos que enfrenta España en el desarrollo de capacidades satelitales es la disponibilidad de talento especializado. "Tenemos ingenieros muy buenos. Yo creo que tenemos de los mejores ingenieros del mundo", afirma Gutiérrez, quien destaca que cuando se participa en reuniones técnicas internacionales, "el nivel de los españoles es altísimo y tenemos gente muy buena".
Sin embargo, la cantidad no es suficiente porque "el mercado ha crecido muy rápidamente y la generación de ingenieros no ha crecido al mismo ritmo". Actualmente existe una gran dificultad para identificar nuevos talentos, aunque se están implementando medidas desde universidades y centros de investigación para crear más especialidades orientadas al sector espacial.
La clave, según Gutiérrez, está en que "cuanta más capacidad tengamos en España y mejor reconocido esté nuestro sector a nivel nacional, menos probabilidad habrá de fugas de talento".
