Gregorio Oyaga, socio-director de Welcome AM, ha expresado su preocupación por la situación fiscal de Estados Unidos: "El verdadero problema que tenemos es el déficit público americano", señala, destacando que supera el 6% desde hace años y ahora alcanza más del 7% debido a la guerra. También ha habido espacio para la inflación, que no solo acapara titulares, sino que mantiene en vilo a todo un mercado, aún pendiente de las decisiones que tomen los bancos centrales. Sobre la decisión de tipos del BCE, Oyaga se muestra reticente a una posible subida: "Creemos que será cauto".
Escucha la entrevista completa en el siguiente podcast de Mercado Abierto:
¿Qué nos está dejando el mercado en las últimas semanas? ¿Qué situación afronta la eurozona? Lo vemos con Gregorio Oyaga, socio-director de Welcome AM
La deuda sin duda, ¿una locura?
Oyaga insiste en que el verdadero problema que tenemos, dice, "es el defícit público americano" que, ahora mismo con la guerra se sitúa "más de un 7%" y además Estados Unidos debe "emitir más de 2 trillones de deuda" en un contexto donde Europa también realiza política fiscal expansiva y Japón mantiene un CAPEX de más de 800 mil millones de dólares.
Respecto al impacto en los mercados, el experto advierte que si el bono americano a diez años se acerca a niveles del 5%, "los activos de riesgo tanto la renta variable como los diferenciales de crédito empezarán a sufrir".
¿Qué decidirán los bancos centrales?
Sobre la política del Banco Central Europeo, Oyaga se mostró cauto ante las expectativas de subidas de tipos. "Durante la guerra hemos estado tirando de las reservas y las reservas se van agotando", explica, añadiendo que "empezamos a estar un poco exhaustos".
El analista considera que la inflación actual no es de demanda sino de oferta, lo que podría llevar al banco central a ser más prudente en sus decisiones. Sin embargo, reconoce que las instituciones "tienen memoria" y podrían actuar de forma más decidida para evitar críticas por retrasos en sus medidas.
Oyaga concluye que el próximo dato de empleo será crucial, ya que "lo último que les queda a los bancos centrales es encontrarse con datos de inflación malos y que también se añadan datos de empleo malo".
