Las recientes tensiones geopolíticas en Oriente Medio han vuelto a poner de manifiesto la alta vulnerabilidad de la economía española frente a la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles. En este contexto de incertidumbre, la energía eólica se ha consolidado como un pilar fundamental para garantizar la seguridad y soberanía energética del país.
En Ondas del Viento analizamos la situación con Juan Virgilio Márquez, CEO de Asociación Empresarial Eólica y Roberto Gómez-Calvet, profesor del área de Empresa de la Universidad Europea de Valencia y experto en suministro energético.
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Análisis con Juan Virgilio Márquez, CEO de Asociación Empresarial Eólica y Roberto Gómez-Calvet, profesor del área de Empresa de la Universidad Europea de Valencia y experto en suministro energético
Un escudo estratégico y económico
Para Juan Virgilio Márquez, CEO de la Asociación Empresarial Eólica, la eólica es mucho más que una apuesta renovable; es un elemento estructural de protección. "La electrificación de nuestra economía, basada en generación renovable, es la vía para lograr la autonomía estratégica necesaria frente a crisis internacionales" afirma Márquez. Según datos de la asociación, la generación de energía eólica genera un ahorro anual superior a los 3.000 millones de euros en importaciones de combustibles fósiles, actuando como un freno efectivo ante los picos de precios del gas.
El reto de la soberanía energética
Por su parte, Roberto Gómez-Calvet, experto en suministro energético, califica a las renovables como el "oro transparente" de España que debemos aprovechar. Sin embargo, subraya que el desafío no termina en la generación: "Debemos ser inteligentes para integrar estas energías en el sistema, apostando por el almacenamiento y diversificando en vectores como el hidrógeno".
A pesar de las ventajas, los expertos coinciden en que el despliegue eólico debe acelerarse. La industria se enfrenta a desafíos como la competencia exterior agresiva y los bloqueos administrativos, que frenan una inversión necesaria para avanzar hacia la plena electrificación de sectores clave como el transporte y la calefacción. Alcanzar esta meta es la única forma de blindar a España frente a futuras tormentas geopolíticas.
