La transición energética no se juega solo en tierra firme. Mar adentro, una nueva revolución industrial toma forma alrededor de la eólica marina. Pero detrás de cada aerogenerador que se instala en el mar existe una compleja cadena de valor que moviliza astilleros, puertos, empresas de ingeniería, fabricantes de componentes, operadores logísticos y una flota cada vez más sofisticada de buques especializados.
España cuenta con importantes fortalezas: una potente industria naval, experiencia en energías renovables, capacidades industriales de primer nivel y una posición geográfica estratégica.
Sin embargo, la carrera por liderar la eólica marina europea ya está en marcha y exige inversiones, especialización y visión a largo plazo.
En el programa de hoy analizaremos cómo está posicionada la industria española, cuáles son los retos tecnológicos y logísticos asociados a la instalación y al mantenimiento de los parques eólicos marinos, qué tipos de embarcaciones serán necesarias para dar servicio a una nueva generación de aerogeneradores cada vez más grandes y qué papel pueden desempeñar nuestros astilleros, puertos y empresas auxiliares en esta transformación.
Análisis con Antonio Preckler, director técnico y de control de PYMAR; Fernando Barreras, director de Suardiaz Energy y Juan de Dios López, director técnico de Asociación Empresarial Eólica.
Escucha aquí el programa Ondas del Viento completo:
Con su cadena de valor lista y una posición de privilegio en Europa, el sector reclama más inversión para consolidar su liderazgo
El músculo de la cadena de valor española
A pesar de no contar todavía con parques comerciales operativos en sus costas y disponer únicamente de algunos prototipos, España posee más del 75% de la cadena de valor de la eólica marina y la capacidad para gestionar el 100% de los componentes más complejos. Este éxito se debe en gran medida a la resiliencia y el prestigio internacional de su sector naval.
Durante el año 2025, el país se consolidó como la segunda potencia de la Unión Europea en unidades contratadas, exportando más del 90% de su actividad. Además, en los últimos ocho años, los astilleros privados españoles han construido el 20% de la flota mundial de buques destinados al mantenimiento y puesta en marcha de campos eólicos.
El desafío de la tecnología flotante
La morfología de las costas españolas, caracterizada por una plataforma continental profunda que supera rápidamente los 50 o 60 metros, impide el uso de la tecnología de base fija tradicional que predomina en el Mar del Norte.
Por ello, el desarrollo nacional pasa obligatoriamente por la eólica marina flotante. Aunque actualmente esta modalidad solo representa el 0,3% de la potencia instalada a nivel mundial y se encuentra en fase de escalado comercial, resulta indispensable para Europa, ya que el 80% de sus recursos de viento marino se localizan en aguas profundas.
Logística y evolución de la flota marítima
El cambio hacia estructuras flotantes transforma de manera radical las necesidades operativas y de transporte. A diferencia de los parques fijos, que emplean buques que se elevan sobre el fondo marino para el ensamblaje, los aerogeneradores flotantes plantean retos mayúsculos de mantenimiento, obligando en muchos casos a remolcar las estructuras de vuelta a puerto para ser reparadas.
A esto se suma el constante incremento en el tamaño y potencia de las turbinas por parte de los promotores, un factor de eficiencia que obliga a los armadores a rediseñar continuamente sus flotas para poder operar en condiciones meteorológicas adversas y reducir los elevados costes de inactividad.
Perspectivas de crecimiento y empleo hacia 2030
Las previsiones de la Unión Europea y los planes nacionales estiman que se necesitarán entre 600 y 1.200 barcos adicionales de aquí a 2030 para cubrir la instalación y el mantenimiento de la nueva potencia eólica.
Esta demanda masiva presenta una oportunidad de oro no solo para los astilleros, sino para toda la industria auxiliar, empresas de ingeniería, plataformas logísticas y autoridades portuarias.
Para consolidar este liderazgo y dar respuesta al mercado internacional, los expertos coinciden en la urgencia de invertir en capacidades industriales conjuntas, fomentar la colaboración entre los distintos eslabones del sector y potenciar la formación de talento, ante una industria que prevé multiplicar significativamente sus actuales 10.000 puestos de trabajo.
