El sábado 17 de enero ha marcado un momento histórico para la protección de los océanos del planeta con la entrada en vigor del Tratado Global de los Océanos, tras más de dos décadas de negociaciones. El acuerdo, que ya cuenta con la ratificación de cerca de 80 países, establece el objetivo de proteger el 30% de los océanos para 2030 y crea un marco legal para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en aguas internacionales.
Este acuerdo internacional busca proteger el 30% de los océanos para 2030 y establece un marco legal para la conservación de la biodiversidad marina en aguas internacionales
¿Qué significa realmente esta protección?
María José Juan Jordá, investigadora y ecóloga marina del Instituto Español de Oceanografía del CSIC, aclara que "el tratado no va a cerrar automáticamente el 30% del océano, ni va a prohibir actividades de forma generalizada". Lo que establece es "un marco para decidir el dónde, cómo y con qué condiciones se pueden realizar las actividades humanas en alta mar", buscando un equilibrio entre protección y uso sostenible.
El tratado permitirá establecer medidas de gestión basadas en áreas prioritarias, determinará qué actividades deben someterse a evaluaciones de impacto ambiental y fortalecerá la cooperación entre sectores y países. Sin embargo, no asumirá directamente la gestión de sectores como la pesca, que seguirá siendo competencia de las organizaciones regionales ya existentes.
Alberto Martín, director de MSC en España y Portugal, señala que aunque en materia pesquera "se lleva 50 años haciendo regulación en áreas que no son propiedad de ningún país", este tratado permitirá regular otras actividades como "recursos genéticos, minería marina" y complementar la gestión pesquera con nuevas medidas.
"Ahora se van a poder integrar otros sectores en la protección de la biodiversidad marina, y eso es un paso adelante", explica Martín, poniendo como ejemplo que actualmente las organizaciones de pesca no tienen mandato para regular el tráfico de barcos mercantes en zonas de migración de ballenas, algo que ahora podría abordarse de manera integral.
Los próximos pasos del tratado
Aunque el tratado ya ha entrado en vigor, su implementación efectiva llevará tiempo. Alberto Martín explica que la primera reunión de las partes contratantes se celebrará a lo largo de 2026, donde se establecerán los mecanismos de funcionamiento, incluidos "un comité científico, un comité de cumplimiento, otro comité para transferencia de tecnología marina, un comité de fortalecimiento de capacidades".
Todavía no está definido qué áreas específicas del océano formarán parte de ese 30% a proteger, una decisión que deberá basarse en evidencias científicas y tener en cuenta a los diversos actores que explotan los océanos.
Por su parte, instituciones como el Instituto Español de Oceanografía continuarán su labor de investigación, participando activamente en estos nuevos organismos internacionales y aportando su experiencia en "programas de observación en alta mar, recogida de datos, identificación de áreas sensibles y creación de medidas de gestión".