Anthropic está dispuesta a poner una cifra difícil de ignorar sobre la mesa de los inversores. La compañía estadounidense de inteligencia artificial prevé comunicar que su mercado total direccionable —conocido como TAM por sus siglas en inglés— supera los 30 billones de dólares.
La magnitud de la estimación coloca a Anthropic por encima de los 28,5 billones de dólares de mercado potencial atribuidos anteriormente a SpaceX. Pero la cifra debe interpretarse con cautela: el TAM representa la oportunidad anual de ingresos que existiría en un escenario hipotético en el que una empresa lograse captar el 100% de su mercado relevante. No equivale, por tanto, a una previsión de ventas ni a ingresos esperados a corto plazo.
Para elaborar ese cálculo, Anthropic estaría tomando como referencia el conjunto de trabajos y tareas que podrían ser realizados o transformados mediante modelos de inteligencia artificial. Es decir, la empresa estaría midiendo su oportunidad potencial mucho más allá del mercado actual del software o de los chatbots, extendiéndola al valor económico de actividades susceptibles de automatización o de ser asistidas por IA.
La cifra llega en un momento especialmente relevante para la compañía fundada por antiguos directivos de OpenAI y creadora del modelo Claude. Anthropic ha experimentado un fuerte crecimiento de la demanda empresarial y ha acelerado sus inversiones en capacidad informática. La propia compañía ha asegurado que su ritmo anualizado de ingresos superó los 30.000 millones de dólares en 2026, frente a aproximadamente 9.000 millones al cierre de 2025, al tiempo que ha ampliado sus acuerdos de infraestructura con grandes proveedores tecnológicos.
El gigantesco cálculo del mercado potencial podría convertirse ahora en una pieza central de su narrativa financiera. Un TAM de más de 30 billones de dólares ayudaría a justificar ante los inversores las elevadas valoraciones que rodean al sector, las multimillonarias inversiones en centros de datos y capacidad de computación y la necesidad de seguir captando capital para competir con rivales como OpenAI y Google.
¿Más ambición que realidad?
La clave, sin embargo, estará en distinguir entre la oportunidad teórica y el negocio realmente capturable. La inteligencia artificial puede aspirar a transformar una parte enorme de la economía mundial, pero convertir ese potencial en ingresos dependerá de factores como la adopción empresarial, la competencia, los costes de infraestructura y la capacidad de las compañías para demostrar que sus productos generan un retorno económico suficiente para sus clientes.
Por ahora, Anthropic quiere posicionarse como uno de los principales protagonistas de una transformación tecnológica que, según sus propios cálculos, podría abarcar una parte sin precedentes de la actividad económica mundial.
La cifra de los 30 billones de dólares es, por tanto, más una declaración de ambición y una medida del tamaño del terreno que Anthropic cree que puede disputar que una promesa de ingresos. Pero en plena carrera por dominar la inteligencia artificial, ese terreno potencial puede ser tan importante para los inversores como los resultados actuales.