Blue Owl, una firma especializada en crédito privado que cotiza en Wall Street, vuelve a generar nerviosismo en los mercados tras anunciar una venta de activos por 1.400 millones de dólares y el cierre del reembolso de uno de sus fondos. Esta medida tenía como objetivo tranquilizar al mercado, pero el efecto ha sido el contrario.
El socio director de AFI, David Cano, asegura que se trata de un caso aislado, pero refleja uno de los riesgos inherentes al proceso de financiación de la economía. ¿Debemos alarmarnos por este movimiento de Blue Owl?
Puedes ver la entrevista con David Cano aquí:
El riesgo para la inversión minorista
Cano explica que estos fondos otorgan préstamos a empresas a través de vehículos de inversión donde los inversores "deben ser conscientes" que en estos activos, más allá del riesgo de crédito, existe riesgo de liquidez. En este caso, los que tienen este tipo de fondos en cartera, buscan rentabilidad a medio y largo plazo, sin embargo, el inversor minorista no suele asumir los riesgos adicionales que se suman a los de liquidez, según señala el experto.
David Cano sugiere que esos fondos también tengan en sus carteras activos que proporcionen liquidez y en caso de que haya congelación de reembolsos puedan acudir al mercado a vender. Así, los inversores pueden contar con colchones para asumir mitigar los riesgos de estos activos que generan rédito en medio y largo plazo.
El experto muestra preocupación, no sólo por el mercado minorista, sino por la creación de un efecto contagio. Para el socio directo de AFI, este es un caso aislado, pero aún así reconoce la importancia de vigilar que no afecte en la generalidad del sector del capital privado, especialmente considerando las dificultades que ya mostraron algunas compañías tecnológicas estadounidenses en octubre y noviembre pasado