Las inversión de las compañías cayó un 5,9%, el peor dato desde la recesión. Sobre todo, los negocios recortaron inversión en equipamientos y grandes estructuras, como plataformas mineras. Las exportaciones cedieron un 2,6%, mientras que las importaciones se elevaron un 0,2%. El mercado inmobiliario se vio beneficiado, no obstante, por las fuertes ventas de viviendas. La inversión en nuevas casas creció un 14,8%, el mayor ritmo de los últimos cuatro años.
El gasto de los consumidores, mientras, se incrementó en un 1,9%.