Los mercados financieros continúan su escalada alcista en un contexto marcado por la volatilidad política y las dudas macroeconómicas. Según Manuel Pinto, responsable de análisis de XTB España, "dos años en los que los titulares prácticamente están copados por los políticos americanos, en este caso por Donald Trump, que si tuviésemos que hacer una estadística del protagonista de la semana yo creo que en el 90% podríamos mencionar".
A pesar de esta inestabilidad política, los índices bursátiles siguen marcando máximos históricos. La paradoja del momento actual radica en que, mientras la macroeconomía muestra síntomas de debilidad evidentes en la situación geopolítica, el precio del petróleo, el diésel y las subidas de tipos de los bancos centrales, es la microeconomía la que realmente está liderando todos estos avances. Cuando se habla de microeconomía, el experto se refiere principalmente a los beneficios empresariales y el desarrollo de la inteligencia artificial.
La carrera imparable de la inteligencia artificial
El sector tecnológico ha vuelto a demostrar su capacidad de sorprender al mercado. La semana pasada, Meta lanzó Muse, una aplicación que se ha posicionado como número uno en descargas en Estados Unidos. Simultáneamente, Alibaba en China ha desarrollado un nuevo chip, evidenciando que la competencia en inteligencia artificial se ha convertido en una carrera global sin precedentes.
Este fenómeno recuerda lo ocurrido en enero de 2024, cuando parecía que las grandes tecnológicas iban a lastrar al resto de compañías estadounidenses y ocurrió exactamente lo contrario: fueron al revés, a invertir cada vez más.
Esta dinámica está generando, según Pinto, una situación similar a la expresada recientemente por Darío Amodei y otros participantes de grandes empresas de inteligencia artificial que solicitaban regulación para la seguridad del ser humano. Sin embargo, "lo que va a seguir siendo es una carrera bestial, un intento de liderazgo económico a través de la carrera por la inteligencia artificial y que no va a parar de invertirse".
La pregunta clave que se plantea el analista es cuándo llegará el momento en que esta carrera se detenga. La respuesta podría estar relacionada con las financiaciones de deuda y las fuertes emisiones que se están realizando en los últimos años. El punto de inflexión llegará cuando las empresas evalúen el retorno de inversión que están generando frente al coste de financiación y determinen que no les compensa continuar con este ritmo de inversión.
Una oportunidad histórica para ahorradores e inversores
Pinto considera que el momento actual es "súper atractivo para los ahorradores también". El cambio radical en el entorno de tipos de interés, pasando de tipos ultra negativos y bajos en los últimos años al entorno actual, "obliga, obliga y lo digo en mayúsculas a todos los ahorradores que tienen un dinero parado en el banco que lo tienen sin mover a que busquen refugio en activos que ya ofrecen rentabilidades atractivas".
Los bonos del Tesoro americano a diez años ya ofrecen rentabilidades del 5%, con posibilidad de alcanzar el 120 o 130 puntos básicos adicionales, principalmente por factores de oferta. El experto destaca que las expectativas de inflación se han quedado ancladas y que los CDS (credit default swaps) en Estados Unidos han bajado, lo que indica que no hay tantas dudas sobre la situación fiscal.
El principal inconveniente y la gran duda que puede afectar a los mercados en los próximos meses es que la gran oferta de bonos en el mercado hace que los inversores puedan decantarse por aquel que da más rentabilidad y exijan más rentabilidad.