El documento revela una composición menos virtuosa de la demanda agregada en España y reconoce que podrían hacerse cada vez más fuertes esos riegos globales que inducirían a la economía española a un escenario menos dinámico. Pese a estas amenazas, tiran del crecimiento del PIB intertrimestral el gasto de las familias y el sector de la construcción. A la cola, y la inversión en maquinaria y bienes de equipo y las exportaciones de bienes de inversión. En breve, se observa una desaceleración de exportaciones generalizada.
En el escenario que contempla el BBVA la tasa de paro se situaría en el 13,5% para el próximo año, es decir se crearían 800.000 puestos de trabajo para el fin de 2019. Para el trimestre en curso, un crecimiento del empleo cercano al 2,5% con una reducción de la tasa de paro anual de un punto porcentual.
En el plano internacional, de implementarse todas las medidas anunciadas en la escalada proteccionista, el crecimiento global podría dejar de crecer más de las dos o tres décimas previstas. Ya se observa, en cualquier caso, una menor actividad en la Unión Económica y Monetaria y se ha revisado a la baja el PIB de la eurozona para este año, que además tiene una incertidumbre añadida: el brexit.