Este pasado 11 de junio arrancaba el Mundial de fútbol más ambicioso de la historia, con España debutando el lunes 15. Por primera vez, tres países organizan conjuntamente este torneo que reunirá a 48 selecciones, el doble que en ediciones anteriores. Pero más allá del deporte, este evento representa un negocio multimillonario cuyo impacto económico real genera debate entre los expertos.

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Entrevista de actualidad | El coste del Mundial

Hablamos con Francisco Javier Rivas Compains, experto de EAE Business School

Una inversión récord repartida entre tres países

Según Francisco Javier Rivas Compains, experto de EAE Business School, "las cifras que se barajan sumando los tres más o menos unos 16.000 millones de dólares aproximadamente, de los cuales aproximadamente 12.000 serían los que Estados Unidos, que de largo es el país que más ha gastado". Sin embargo, el experto matiza que esta inversión se ha basado "sobre todo en remodelar estadios ya existentes", a diferencia del Mundial de Qatar, donde "se gastaron aproximadamente 200.000 millones en estadios que prácticamente hoy en día están sin uso".

En el caso de México, que se convertirá en el primer país en organizar tres Mundiales, la inversión ronda los 3.000 millones de dólares, mientras que Canadá ha destinado aproximadamente 2.000 millones. Rivas Compains destaca que "en el caso de México no está en las cifras porque no lo han publicado, la FIFA no habla de ello, pero lo que sí va a haber una fuerte inversión lógicamente es en temas de seguridad", debido a los problemas recientes en las zonas donde se celebrará el torneo.

Impacto económico: más imagen que beneficio real

A pesar de las cifras millonarias, el impacto real sobre el PIB de los países organizadores será modesto. "Se está hablando, por ejemplo, en torno a uno o dos centésimas sobre el PIB en el caso de México, tal vez una centésima en el caso de Canadá y no se va a notar prácticamente en el caso de Estados Unidos", explica el experto de EAE Business School.

La FIFA cifra el incremento de ingresos en unos 80.000 millones de dólares, de los cuales aproximadamente 30.000 serían beneficio neto. Sin embargo, Rivas Compains advierte que "son cifras muy engañosas porque esto implica lógicamente olvidarse de todos los gastos de seguridad, de amortización, de mantenimiento que se van a producir cuando los mundiales acaben".

Turismo: expectativas moderadas y precios prohibitivos

Las previsiones turísticas tampoco son tan optimistas como cabría esperar. "Hay un cierto consenso en que el Mundial va a mover en el entorno de entre dos y tres millones de pernoctaciones", señala Rivas Compains, con una distribución de "dos tercios en Estados Unidos y de manera muy parecida entre México y Canadá". No obstante, advierte que "una parte de esos turistas a lo mejor ya habría ido a esos países de no haberse producido el evento".

Un factor determinante ha sido el precio de las entradas, que ha generado gran controversia. "Los sitios donde se va a jugar el Mundial están registrando menos reservas de lo esperado", explica el experto, quien añade que "la gente ha sido bastante reticente, tal vez por el precio de las entradas, a reservar por adelantado hasta muy adelantada la Copa del Mundo".

Los precios oficiales publicados en la página web de la FIFA oscilan "para una primera ronda de la primera fase de clasificación entre 60 y 670 dólares", escalando progresivamente hasta alcanzar cifras estratosféricas. "Las semifinales y la final, las entradas oficiales pueden llegar hasta los 7.700 dólares", revela Rivas Compains, quien reconoce: "Yo me considero aficionado al fútbol, pero no me gastaría 7.000 dólares en ver un partido de fútbol ni aunque mi selección llegase".

Esta política de precios convierte a este torneo en "el Mundial más caro de la historia, sobre todo porque hay un montón de equipos y los precios son absolutamente prohibitivos", confirma el experto. El contexto económico actual, marcado por "muchas incertidumbres económicas a nivel internacional", ha provocado que "la gente se ha retenido un poquito antes de lanzarse a comprar de manera alegre entradas".

Lecciones para España 2030

Mirando hacia el Mundial de 2030, que organizará España junto a Portugal y Marruecos, el experto ofrece una perspectiva realista sobre las expectativas. Rivas Compains explica el fenómeno del "doble efecto": "Hay gente que viene a España porque va a haber un Mundial, pero también hay la gente que no va a venir a España precisamente por eso". Como ejemplo reciente, menciona la visita del Papa a Madrid, donde "hay gente que ha decidido irse lo más lejos posible".

Para España, la ventaja radica en que "a nivel construcción de nuevos estadios está bien", con inversiones bajas en la mayoría de casos, aunque reconoce que en algunas ciudades "se está haciendo de cero prácticamente".

Sin embargo, el principal desafío será diferente: "Ya somos un destino muy reconocido, va a ser muy difícil que nuestro mercado turístico crezca por organizar este evento. Tenemos el riesgo reputacional de que vaya algo mal".

Este Mundial de 2026 se presenta así como una prueba de fuego para un formato expandido que prioriza la espectacularidad sobre la rentabilidad económica directa.

Como concluye el experto de EAE Business School, "las últimas estadísticas nos demuestran que el efecto normalmente de un gran evento deportivo es más de imagen que económico". Un recordatorio importante para los futuros organizadores de que, en el fútbol moderno, el verdadero beneficio puede no medirse únicamente en cifras económicas inmediatas.