El crecimiento de Axa se explica en ganancias procedentes de las ventas en el sector inmobiliario pero se frena por el alto coste de las catástrofes naturales y la gestión de los activos de ingresos más bajos.
El beneficio neto no cumple con los 3.600 millones de euros estimados y se sitúa ligeramente por debajo en los 3.200 millones de dólares. Un 4% con respecto al año anterior. Según el presidente ejecutivo Thomas Buberl, sus menores ganancias se explican en las dificultades que atraviesa el mercado y a los problemas naturales tales como las tormentas e inundaciones en países europeos como Alemania y Francia.