En el instante en el que expiraba el gravamen global temporal del 10% impuesto por la Administración Trump después de que la Corte Suprema estadounidense declarara ilegales los aranceles de abril del año pasado, este viernes, Donald Trump ha vuelto con una nueva artillería de aranceles que oscilar entre el 10% y el 12,5%.

La nueva ofensiva se ampara esta vez en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una vía distinta a la usada anteriormente y que busca sortear el fallo de la Corte Suprema que había anulado los aranceles "recíprocos". En esta ocasión, la decisión se apoya en la 'persecución' de productos elaborados con explotación laboral, argumentando que Estados Unidos aplica rigurosamente su propia prohibición de importación de trabajo forzoso desde hace casi un siglo. La medida alcanza a 60 socios comerciales, incluida la Unión Europea, que en conjunto representan cerca del 99% de las importaciones estadounidenses.

La Sección 301 pertenece a la primera y, a diferencia de la IEEPA ( la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional) es una herramienta que el Congreso sí diseñó específicamente para imponer aranceles , por lo que no choca con el mismo defecto constitucional que detectó el tribunal Supremo previamente. Aunque no evade la 'justicia', sí que evita el defecto constitucional que tumbó la anterior ronda de aranceles.

EE.UU. abrirá una investigación paralela sobre países que concentran las importaciones estadounidenses

Las reacciones internacionales no han tardado en llegar. Mientras que el Gobierno argentino considera que nuevos aranceles de EE.UU. implican un "shock externo", Japón calificó la decisión de "lamentable", subrayando que sus operaciones comerciales cumplen estrictamente con las normativas internacionales.

La ofensiva comercial no se detendría aquí: la Oficina del Representante de Comercio abrió una investigación paralela sobre 16 países, que concentran el 70% de las importaciones estadounidenses, por presunta sobreproducción que deprimiría precios globales, lo que podría derivar en nuevos aranceles.