El autor del libro "Geoeconomía Estratégica: 65 casos de estudio transformadores del orden mundial", el economista José Luis Moreno, señala que la guerra arancelaria de Trump es, en última instancia, una herramienta de geoeconomía monetaria diseñada para alterar el equilibrio económico global, para reducir el valor real de deuda, debilitar la dependencia externa y posicionar a los Estados Unidos como un país industrial. La decisión de este sábado del Tribunal Supremo de derribar el muro arancelario del 15% , afecta directamente en la política geoeconómica del presidente Trump.
Escucha el análisis del experto, José Luis Moreno Casas:
El autor del libro "Geoeconomía Estratégica: 65 casos de estudio transformadores del orden mundial", analiza la situación actual de la política arancelaria estadounidense.
¿Tiene Trump vías para saltarse la sentencia?
La administración Trump ha identificado dos mecanismos alternativos para continuar con su política arancelaria. El primero es la sección 122 de la Ley del Comercio de 1974, que permite aplicar aranceles por razones de déficit, otorgando un plazo de 150 días para implementar un arancel temporal del 15%, aunque debe ser universal. La segunda opción es la sección 301 de la misma ley, que proporcionaría una alternativa de cuatro años.
El experto señala que el interés principal de la administración Trump es continuar con esta política arancelaria porque las empresas estadounidenses que ya han asumido el pago de los aranceles en sus cuentas para evitar elevar los precios al consumidor, ahora pueden reclamara aproximadamente 180 mil millones de dólares.
Este proceso de devolución, aunque es sencillo, implicará mucho trabajo administrativo, según señala Moreno. En Estados Unidos, cuando se importan mercancías, se debe depositar una fianza en aduanas, con una liquidación que se produce casi un año después. Las reclamaciones deben presentarse ante el Tribunal de Comercio Internacional con un plazo de dos años para los importadores americanos.
Europa pide claridad a Donald Trump
La UE quiere un comercio justo, equilibrado y beneficioso, pero, sobre todo, "previsibilidad y seguridad jurídica", según el experto. Europa busca confirmar las negociaciones y determinar si se puede ratificar el acuerdo comercial con Estados Unidos, mientras evalúa políticas alternativas como restricciones al comercio estadounidense o diversificación hacia otros mercados. Por el momento, la estrategia europea se centra en la vía diplomática y negociadora.
Este revés judicial representa un golpe significativo no solo para la estrategia geoeconómica de Trump, sino también para los ingresos del Tesoro estadounidense procedentes de los aranceles, que constituían uno de los pilares para financiar rebajas fiscales y mayor gasto público. La situación promete generar una avalancha de reclamaciones legales que recordará a los más de 100,000 casos registrados en 1986 por temas portuarios, configurando un escenario complejo para la política comercial estadounidense.