El Gobierno de España ha anunciado la creación de "España Crece", un fondo soberano permanente diseñado para movilizar hasta 120.000 millones de euros. Este instrumento busca dar continuidad a la modernización económica tras la finalización de los fondos Next Generation en 2026.
Exploramos el reciente anuncio del Gobierno español sobre la creación del fondo soberano 'España Crece', diseñado para movilizar hasta 120.000 millones de euros.
Va a estar gestionado por el Instituto de Crédito Oficial (ICO) y va a contar con una dotación inicial de 10.500 millones de euros provenientes de préstamos del Plan de Recuperación de la UE.
La estrategia consiste en utilizar este capital público como palanca: el ICO va a movilizar 60.000 millones mediante apalancamiento, mientras que la coinversión con el sector privado (bancos y fondos) completará los 120.000 millones previstos.
La inversión se centrará en nueve sectores estratégicos: vivienda, energía, digitalización, inteligencia artificial, reindustrialización, economía circular, infraestructuras, agua y seguridad.
El fondo sigue las recomendaciones de Mario Draghi, que en sus recomendaciones para impulsar la competitividad de la Unión Europea, apuntaba a la necesidad de movilizar hasta 800.000 millones.
Opiniones a favor y en contra
Un argumento frecuente a favor es que el fondo permitirá mantener en el tiempo el impulso inversor de los fondos europeos Next Generation, que finalizan este año, evitando perder capacidad de inversión pública en sectores clave.
Se ve con buenos ojos la idea de atraer inversión privada e internacional para multiplicar los recursos públicos, lo que, según defensores, puede dinamizar proyectos de largo plazo en el país.
No obstante, también hay escepticismo sobre su eficacia real. Analistas financieros y usuarios en redes han mostrado escepticismo respecto a si realmente se podrá movilizar la enorme cifra de 120.000 millones, dado que captarlos con deuda privada e inversores no está garantizado y depende de detalles que todavía no se conocen.
Algunas voces señalan que quizá sería más eficaz reforzar los fondos públicos existentes (como el ICO o Cofides, la Compañía Española de Financiación del Desarrollo) en lugar de crear un nuevo instrumento, para evitar duplicidades o burocracia innecesaria.