La desaceleración del crecimiento del PIB estadounidense en el primer trimestre, el primero con Donald Trump al frente del Ejecutivo, refleja una ralentización del consumo personal, un descenso en la inversión en inventarios privados y en el gasto público estatal y local.
No obstante, el repunte de la exportaciones y la aceleración de la inversión en la inversión fija, tanto residencial como no residencial, contrarrestaron la desaceleración de la economía de EEUU.
El gasto en consumo personal registra un crecimiento anualizado del 0,3% en el primer trimestre, frente al 3,5% de los tres meses anteriores, mientras que las exportaciones repuntaron un 5,8%, frente a la caída del 4,5% correspondiente al cuarto trimestre de 2016. Las importaciones suben un 4,1%, después de haberlo hecho en un 9% en el trimestre precedente.