La economía española resiste bien las presiones internacionales y se comporta mejor de lo esperado, según revela Raúl Mínguez, director del Servicio de Estudios de Cámara de España. La institución mejora su previsión de crecimiento tras observar la evolución de los dos primeros trimestres del año, con crecimientos del 2,7% interanual.
Raúl Mínguez, de la Cámara de España, analiza las fortalezas del crecimiento económico y advierte sobre los riesgos de la inflación persistente.
La fortaleza de la demanda interna, el consumo privado, la inversión y el dinamismo de las exportaciones de servicios por el turismo impulsan este crecimiento superior al de las principales economías europeas. "A pesar de las vicisitudes de la geopolítica, el patrón de crecimiento de nuestro país se ha mantenido en una primera mitad del año en la que se ha crecido más de lo esperado", explica Mínguez.
Sin embargo, aunque las cifras macroeconómicas muestran bonanza, los ciudadanos no lo perciben. El experto señala que "el crecimiento del PIB oscila a nivel macro un 12% desde la pandemia, pero el crecimiento por ocupado apenas ha crecido algún punto porcentual". A esto se suma el efecto corrosivo de la inflación sobre la renta real y la capacidad adquisitiva de los hogares.
El encarecimiento de alimentos y productos energéticos refinados, junto con la retirada progresiva de medidas extraordinarias del Gobierno desde marzo, ejerce presión sobre los precios. Esta situación afecta proporcionalmente más a quienes destinan mayor parte de su renta a bienes básicos y dificulta las decisiones de inversión empresarial.
Claves del éxito en España y sus riesgos
Mínguez identifica como clave para el éxito a medio y largo plazo el aumento de la productividad, "la principal condición para elevar el crecimiento potencial y afrontar las consecuencias económicas del envejecimiento de la población". Recomienda mayor inversión en capital físico e intangible, innovación, digitalización, adopción de tecnologías como la inteligencia artificial y mejora de las capacidades del capital humano.
Entre los riesgos, destaca el enquistamiento de la inflación derivado de tensiones geopolíticas, las finanzas públicas con una ratio de deuda sobre el PIB superior al 100%, y la falta de presupuestos actualizados desde 2023, lo que dificulta la programación plurianual y la adaptación ordenada a nuevas necesidades.