El gobierno de España ha enviado a Bruselas un Plan de Estabilidad que encaja un hundimiento de la economía del -9,2% del PIB en 2020, aunque espera una recuperación del +6,8% en 2021. "Una figura en V asimétrica", en palabras de la vicepresidenta de Economía, Nadia Calviño. El gobierno reconoce dificultades de implementación, por sus complicaciones para lograr consenso parlamentario suficiente.

Así ve el gobierno la línea de la economía

UN PLAN "PRUDENTE"

Calviño ha explicado que el escenario presupuestario sobre el que trabaja el gobierno es conservador. Maneja una contracción de la economía del -9,2% este año, que incluye un déficit público disparado hasta el 10,34%. Las cuentas se desajustan por la fuerte inversión necesaria para sostener la economía, al tiempo que se producirá un derrumbe de los ingresos por impuestos. El gobierno prepara "medidas fiscales" que no ha detallado, tras reconocer María Jesús Montero, ministra de Hacienda "la dificultad de consenso parlamentario" para decidir sobre esta materia.

Números clave del Plan de Estabilidad

Según el Plan, el gobierno confía en poder financiar el consumo público como apenas el único sostén de la economía durante buena parte del año 2020. El consumo privado, casi congelado durante el confinamiento, y retraído previsiblemente con la lenta reapertura de la economía, se espera que caiga un -8,8%. Sin embargo, la previsión más negativa es la que que señala un hundimiento de la inversión del -25,5%, con el perverso efecto que tendrá en la recaudación de impuestos.

El gobierno parece reconocer en el plan que las empresas tendrán severas dificultades para exportar, por un entorno europeo que atraviesa dificultades parecidas. Esto aumentará el daño en el empleo, con una tasa de paro que este año superará el 19% de la población activa. A pesar de ello, el plan confía en que la recuperación del 2021 permita recuperar casi dos puntos del empleo perdido.

El déficit se dispara al nivel de la crisis financiera

EL DÉFICIT PÚBLICO REBASARÁ EL 10% DEL PIB

El Gobierno estima que el gasto público subirá hasta el 51,5% del PIB, lo que supone un incremento de casi 10 puntos porcentuales respecto al nivel de 2019. La caja pública se deteriorará fuertemente, ya que la previsión es que los ingresos se reduzcan en 25.711 millones, hasta quedarse en el 41,% del PIB.

De esta forma, la previsión es que el déficit público se incremente este año hasta los 115.671 millones de euros, lo que equivaldría al 10,34% del PIB. Es un nivel próximo al 10,7% que llegó a tocar en el año 2012, en lo peor de la anterior crisis financiera.

IMPACTO DE 139MM DE EUROS

El plan enviado a Bruselas hace un primer cálculo de la factura del Covid-19, y la eleva hasta los 138.923 millones de euros. La mayor parte, 104.400 millones de euros se refiere a los avales del ICO para que los bancos faciliten liquidez a empresas y autónomos. La segunda mayor partida asciende a 28.403 millones de euros destinado a pagar gastos sanitarios extraordinarios, adelantos de financiación a Comunidades Autónomas y los gastos relacionados con los ERTE y bajas laborales.

Cálculo inicial de la factura por COVID-19

¿Y LAS REFORMAS?

El gobierno no compromete reformas estructurales en el documento enviado a Bruselas. Sus planes previos han quedado en suspenso con la dura realidad de la pandemia y la parada de la economía. En su lugar, mezcla una descripción de las medidas de urgencia que se ha visto obligado a adoptar para responder a la parada de la economía.

Entre esas medidas adoptadas, destaca el establecimiento de un régimen ágil de Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) "con el fin de mejorar el funcionamiento del mercado laboral español y la eficiencia de las empresas, la puesta en marcha de un sistema de gestión de información sanitaria, el fomento del tele trabajo; el impulso de la digitalización del ámbito educativo, en las empresas, en las pymes, en la justicia y en el Servicio Público de Empleo".

ÚLTIMOS DATOS MACRO INCOMPLETOS

La actualización de las últimas cifras disponibles apenas comienzan a medir el impacto económico del parón de la actividad decretado por el Estado de Alarma. La caída interanual del -4,1% interanual del PIB, sólo estima 15 días de contracción registrada a finales del mes de marzo.

Los indicadores adelantados, como los de confianza, se están desplomando en mayor medida. Es el caso del que mide la confianza de los consumidores -15,1% o el industrial, que se hundió un -11,7% en la última lectura. Las matriculaciones de automóviles, que ya venían sufriendo, se han reducido un 31% más en el primer trimestre del año.

Principales indicadores macro

Gráficamente, la foto de la economía española no difiere a la que muestran los vecinos europeos. El desplome de todas las curvas no encuentra precedente en décadas de historia y supera, en muchos casos, lo visto en la reciente crisis financiera de 2008.

EL FUTURO EN MOVIMIENTO ESTÁ

Las previsiones sobre el comportamiento esperado de la economía española son muy abiertas. Se manejan horquillas y escenarios distintos, dependiendo de la duración en el tiempo de las restricciones y la batalla contra el coronavirus.

El Banco de España calculó un 4,7% trimestral de contracción económica entre enero y marzo. En el conjunto del año prevé que pueda desplomarse entre un 6,6% y un 13,6%. No Y la mala noticia es que la recuperación que vislumbra para el ejercicio siguiente no será lo suficientemente fuerte como para compensar la caída de este.

Es decir, será incompleta y distará de dibujar un rebote perfecto hasta el mismo nivel en el que nos encontrábamos, lo que en la jerga se llama una recuperación en V. En el mejor de los casos, al cierre de 2021 todavía quedará más de un punto de PIB por recobrar. En el peor, aún faltarían c

Actualización avales del ICO