El interés compuesto es uno de los conceptos más mencionados en el mundo de la inversión, pero también uno de los más malentendidos. Juan Gómez Bada, CEO y director de inversiones de Avantage Capital, explica que "no es nada más difícil. Es simplemente la rentabilidad que generan en años posteriores los rendimientos obtenidos en años anteriores".
Escucha la entrevista completa en el siguiente podcast de Mercado Abierto:
¿De qué hablamos cuando hablamos del interés compuesto? Con Juan Gómez Bada, que es CEO y director de inversiones de Avantage Capital.
Las 4 condiciones para que funcione
Contrario a la creencia popular de que basta con invertir a largo plazo, Gómez Bada revela que el interés compuesto requiere cuatro condiciones simultáneas. La primera es reinvertir siempre las ganancias: "Si cada año reciben los intereses y no lo reinvierten, no vas a beneficiarte del interés compuesto porque no es magia".
La segunda condición implica invertir en productos que permitan diferir el pago de impuestos, como los fondos de inversión de capitalización. "Estás pagando peaje fiscal, le estás pagando por medio de Hacienda", advierte sobre los productos que obligan a tributar anualmente.
Apostar por el largo plazo y rentabilidades altas
La tercera condición es crucial: necesitar rentabilidades elevadas. Gómez Bada desmitifica la efectividad con bajas rentabilidades: "El interés compuesto no compensa una baja rentabilidad"."Con una rentabilidad neta del 2%, la diferencia a cinco años entre rentabilidad simple y compuesta es solo del 0,4% adicional".
La cuarta y última condición es el largo plazo real. Con una rentabilidad del 8% anual, "si estás diez años tienes un 116% en vez del 80%, pero si te vas a 20 años tienes un 366% en vez del 160%".
El mayor error de los inversores, según el experto, es "pensar que simplemente cobrando dividendos y pagando impuestos todos los años, además estar en productos de baja rentabilidad, se van a beneficiar de eso". La realidad es que el verdadero interés compuesto requiere disciplina, productos adecuados, rentabilidades significativas y paciencia a muy largo plazo.