La Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE) celebra su asamblea anual en Madrid con un mensaje contundente: "La respuesta es más industria". Sin embargo, Pedro González, director general de la organización, advierte que atraer y mantener esta industria requiere condiciones competitivas que actualmente no se cumplen en España.
Pedro González, director general de AEGE, reclama medidas urgentes ante el encarecimiento de costes que penaliza a los grandes consumidores energéticos.
"La respuesta es más industria"
El encuentro, que reúne a cerca de 200 asistentes, sirve para tomar el pulso a un sector que atraviesa un "momento crucial". González explica que la industria electrointensiva afronta el desafío de avanzar en el proceso de descarbonización, pero necesita "un precio que permita equipararse a los competidores en la Unión Europea y fuera de ella". "Si no, es competir con una mano atada a la espalda", afirma.
El director general valora positivamente el Real Decreto Ley aprobado en marzo, que incluye medidas anticrisis. Estas iniciativas han permitido reducir a la mitad la subida de las facturas eléctricas, a pesar del incremento del precio del gas. "Han sido medidas efectivas", reconoce González, quien espera que el Gobierno dé continuidad a estas políticas en las nuevas medidas que se aprobarán próximamente.
Uno de los principales obstáculos que enfrenta el sector es la saturación de los nudos eléctricos, que limita la capacidad de conexión a la red. González destaca que algunas regiones como Andalucía o Asturias exportan energías renovables cuando lo que realmente necesitan es "importar industria sostenible". La asociación defiende que se priorice a la industria existente en el acceso a la red, tal como establece la normativa modificada en marzo.
El almacenamiento mediante baterías representa otra oportunidad para el sector. González señala que esta tecnología permitiría "almacenar electricidad en las horas baratas para evitar esos precios altos", lo que podría reducir entre un 20% y un 30% la factura de los consumidores electrointensivos. Sin embargo, reconoce que el desarrollo de esta infraestructura avanza más lentamente de lo esperado.
La aparición de nuevos grandes consumidores, como los centros de datos, plantea un dilema sobre las prioridades de acceso a la red. González defiende que "no debería haber una competencia entre sectores" y apuesta por "una respuesta en la que haya capacidad de conexión para todos", aunque valora positivamente que se priorice a la industria manufacturera.
De cara a 2030, la asociación identifica la fiscalidad como el principal lastre para la competitividad. González denuncia que España mantiene "impuestos a la generación, cargos, tasas municipales" que penalizan la electrificación industrial. Además, los costes de gestión del sistema se han multiplicado por seis en cinco años y representan ya más del 30% de la factura final, un sobrecoste que otros electrointensivos europeos no soportan.
La industria electrointensiva reclama así una reducción urgente de la carga fiscal y regulatoria para poder competir en igualdad de condiciones, mientras continúa su apuesta por la electrificación como vía hacia la autonomía energética y la descarbonización.