Trump anunció ayer en su cuenta de Twitter sus intenciones para la reunión con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que tendrá lugar a las 13:30, hora local de Washington. Juncker, por su parte, llega sin ninguna oferta clara de negociación, pese a que el propósito del encuentro para Bruselas es rebajar las tensiones transatlánticas.

"La Unión Europea viene mañana a Washington a negociar un acuerdo comercial. Tengo una idea para ellos. ¡Tanto EEUU como la UE suprimimos todos los aranceles, restricciones y subsidios! ¡Eso sería finalmente comercio libre y justo!. Esperemos que lo hagan, nosotros estamos preparados, ellos no lo estarán", escribía en su cuenta de Twitter el presidente Trump.



La intención de Juncker, que llega acompañado de la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malsmtröm, es establecer un diálogo constructivo con la administración estadounidense tras la escala de tensión a cuenta de los aranceles comerciales. A los gravámenes ya en vigor sobre el acero y al aluminio europeo, EEUU amenaza ahora con aranceles del 20% a las importaciones de automóviles europeos. Una nueva amenaza que el pasado lunes supeditó al resultado del encuentro con Juncker esta tarde.

Trump ve una oportunidad en la reunión con el mandatario europeo para solucionar algunas cuestiones, pero no rebaja su tono amenazante."Y si no es así, tendremos que hacer algo respecto a los millones de automóviles que nos mandan cada año. Pero quizá podamos solucionar algo, vienen todos, los más importantes", dijo en relación a la visita de Juncker. 

Ha defendido también la imposición de aranceles como estrategia negociadora y ha alardeado de estar recibiendo en la Casa Blanca a todos los países afectados. "Los países que nos han tratado injustamente en comercio durante años están viniendo a Washington a negociar. Esto debió haber pasado hace años, pero como dice el refrán, ¡mejor tarde que nunca!".