La apuesta de ABB se centra en reducir sus costes y aumentar las ganancias en el negocio de General Electric. La compañía, con esta unión prevé reducir el margen de operativo de su Ebitda en la división de productos de electrificación donde integrará a General Electric. Sin embargo, la empresa se compromete a regresar a su objetivo de un margen de entre 15 y 19% en 2020.
Esta operación le permitirá al grupo de ingeniería aguantar en la posición de número dos en el sector eléctrico. Además, con esta unión a ABB le será más sencillo acceder al mercado norteamericano ya que General Electric tiene su sede en Atlanta, como afirmó su consejero delegado Ulrich Spiesshofer.
Con la adquisición de esta división, ABB también consigue los productos que ésta fabrica. General Electric se dedica a los equipos de conmutación, los disyuntores, equipos de suministro de energía para las instalaciones entre los que se incluyen los centros de datos.
El presidente ejecutivo de ABB, Ulrich Spiesshofer, ha declarado que "junto con el equipo de General Electric, pondremos en marcha nuestros planes para introducir este negocio como parte de la familia global ABB".
La compañía trabaja para cerrar la compra en la primera mitad de 2018.