Super Micro, con sede en San José (California) también niega rotundamente la información, pero Bloomberg defiende sus fuentes. Asegura que ambas compañías encontraron los chips en 2015. Amazon los descubrió al examinar los servidores fabricados por Elemental Technologies.
La investigación concluye que los servidores Elemental, que fueron ensamblados por Super Micro, estaban contaminados con pequeños microchips que no eran parte de su diseño. Amazon informó del asunto a las autoridades estadounidenses, que determinaron que los chips permitían a los atacantes crear "una puerta de acceso invisible" a las redes que utilizaban esos servidores, según el artículo.
Aunque las empresas cuestionaron los hechos de la historia, los expertos en seguridad señalan que existe una preocupación creciente de que se puedan lanzar ataques cibernéticos insertando chips maliciosos en el hardware que se vende a las agencias gubernamentales y a las empresas.