La compañía será liquidada y la concesión de la infraestructura pasará a manos de una nueva sociedad que crearán Adif (por parte de España) y SNCF Réseau (por la de Francia). El rechazo de los bancos obliga a España y Francia a rescatar el túnel y afrontar una demanda de aproximadamente 450 millones de euros. Fuentes del Ministerio de Fomento señalan que las administraciones ya están en contacto para evitar el cierre de la conexión y hacerse cargo de la empresa en liquidación.
La nueva empresa pública asumirá a todos los trabajadores y tendrá como fin "garantizar la continuidad del servicio ferroviario entre España y Francia con las mismas prestaciones y nivel de seguridad y calidad", según ha informado TP Ferro.
La infraestructura entró en concurso de acreedores hace un año cuando TP Ferro se declarara insolvente para poder hacer frente a la deuda. La construcción comenzó en 2004 y los trenes empezaron a circular en 2010. La conexión, que supuso una inversión de 1.000 millones de euros, es un tramo de alta velocidad de 44,4 kilómetros de longitud, de los que 8,3 kilómetros corresponden a un túnel doble bajo los Pirineos. Tiene además 10 viaductos.