El clima más cálido de lo habitual ha disuadido a muchos compradores y H&M ha tenido que tomar cartas en el asunto y rebajar muchas de sus prendas. Eso, junto con los efectos de conversión de moneda y un mayor gasto de inversión a largo plazo, ha hecho caer sus ganancias un 10% hasta los 735 millones de dólares en comparación con el mismo periodo del año anterior.
H&M también pierde talla en sus márgenes, que están bajo presión debido a la fortaleza del dólar que ha mantenido los costes elevados y las fuertes inversiones de la sueca en e-commerce.
Mientras tanto, su mayor rival, Inditex, lleva una tendencia imparable. En su último trimestre su beneficio neto subió un 9% hasta los 787 millones de dólares, mientras que sus ventas subieron un 11% hasta los 5.590 millones.
La buena racha de Inditex contrasta con la de H&M. Y una de las principales diferencias entre ambas compañías es la estrategia de negocio. Según los analistas, la española está mejor preparada a la hora de responder a la demanda de los clientes, a las nuevas tendencias y a cualquier revés climático.
Y es que, mientras que H&M produce gran parte de su ropa en Asia, Inditex ha centralizado las operaciones en España. El 65% de su producción se lleva a cabo en España, Portugal, Turquía y el norte de África. Sus plazos de recepción de pedidos son más rápidos que los de H&M, lo cual le permite reaccionar más rápido a los cambios del mercado y esto le proporciona una ventaja sobre sus competidores.
Ahora, H&M propone algunas pautas para contrarrestar su puntos débiles: seguir con la integración de sus tiendas físicas y online, implementar opciones de envío más rápidas y ofrecer nuevas soluciones de pago a través del móvil.