El nuevo macrocomputador tiene como pretensión primera preservar la seguridad de los datos financieros frente a los ataques recientes que han comprometido su custodia. A este objetivo se suma ayudar a las empresas en la automatización del cumplimiento de las reglas financieras, de acuerdo a las leyes de confidencialidad y la protección de datos.
“La gran mayoría de los datos robados o filtrados son de fácil acceso y uso porque el cifrado a escala ha sido muy difícil y costoso de hacer”, asegura Ross Mauri, responsable del IBM Z. “Hemos creado un motor de protección de datos para la era de la nube que tendrá un impacto significativo e inmediato en la seguridad de los datos electrónicos a nivel global”, añade.
Con esta nueva herramienta IBM pretende refrenar los delitos informáticos, que de no aminorar, podrían acarrear a las empresas unas pérdidas por valor de 8 billones de dólares para 2022.